Todo está hecho a la medida de ti misma, de Isabel Sabogal

Todo está hecho a la medida de ti misma, de Isabel Sabogal

Todo está hecho a la medida de ti misma, de Isabel Sabogal

Un candor inextinguible

Son dos los poemarios incluidos en el reciente libro de Isabel Sabogal. El primero es el que marca el título general: Todo está hecho a la medida de ti misma, fechado en 2022, y el siguiente es la reedición del que fue su primer libro, Requiebros vanos, que data de 1988.

Es maravilloso conservar el candor de la infancia y la primera adolescencia mientras se avanza en edad. Conservar en la memoria las mañanas de los años escolares, con trenzas y cintas azules. Mañanas eternizadas que bien pueden definir una incorruptible felicidad. Es maravilloso también conservar la capacidad de soñarse como una princesa en una torre aguardando que llegue el príncipe para matar al dragón que la tiene secuestrada al igual que sus dulces ensoñaciones y sus horrendas pesadillas. Y es maravilloso, sobre todo, conservar intacto el amor por la poesía, por su pureza y hondura.

Es maravilloso, sí, sobre todo cuando hay que crecer y alcanzar la vida adulta; una vida que no se quiere porque pone en peligro los sueños de la niñez y los ideales del amor romántico con sus heroicas imágenes de relatos y leyendas medievales: la princesa, el príncipe, la torre de cristal… pero también con su lado oscuro: dragones, brujas, bosques negros y pájaros que chillan. Pero se caerá en la adultez sí o sí, como en un abismo o en una cueva. 

Y la adultez no es nada más que un peso inmenso

por tener que aparentar lo que no es cierto 

y esconder la vida, los anhelos y los sueños,

en el fondo, trasfondo de mí misma

Los universos creados por el yo poético de Isabel Sabogal enfrentan la niñez y la vida adulta, la fantasía y la realidad, los ángeles y los dragones, lo celeste y el fuego, la escritura poética y el diario lavar, cocinar, limpiar… Esta dualidad quizá pueda explicarse por las dos culturas que cohabitan en Isabel: la peruana y la polaca. Sabogal por su padre, y Dunin-Borkowsky por su madre. Si nos remitimos a las palabras de Isabel recogidas en la solapa del libro, ella no presenta su país natal «para evitar prejuicios de cualquier clase», y habla más bien de su signo astrológico y su vida nómade… 

Pero lo admirable en estos poemas es que no son dos mundos que se enfrentan a distancia. Lo celestial o angélico sabe que el detergente y los pañales están allí; el amor sabe que pasará muchas pruebas y quizá no las supere todas; los árboles, las calandrias y las cordilleras se saben amenazadas por «bombas y camiones, acechos y matanzas». 

En otras palabras, la realidad encuentra siempre por dónde introducirse:

Fui princesa en torre de cristal

// Soy ahora cieno y barro

«Cayara» es uno de los poemas más dolorosos del libro, e Isabel lo dedica a su padre (recordemos que José Sabogal fue ingeniero agrónomo; recorrió todo el Perú y escribió siempre en favor de los campesinos, tal como lo hizo su padre, el artista José Sabogal, en sus pinturas indigenistas). En el poema oímos una voz dura, antagonista de los ideales paternos, que dice que la cosmovisión andina es nada, nada son sus creyentes mientras viven, y nada también cuando mueren a culatazos…

En «El maleficio de los sueños» una vieja (que podría ser la bruja de Blancanieves) ofrece a una «niña rubia y gentil» una manzana, y esa manzana es la realidad monda y lironda. La vieja le dice a la niña que no siga soñando con príncipes azules o con escribir poesía, pues la aguardan «los pañales, el precio del pan y de la leche». 

De alguna manera el nuevo poemario retoma lo planteado ya en su primer libro, Requiebros vanos. De libro en libro hadas y ángeles prosiguen su lucha contra dragones y demonios. La vida de arrobo, de poesía, de vuelo místico (Yo solo sé y es mi hermosura saber que los ángeles danzan en el aire)tropieza con la realidad de una casa y sus trabajos. 

Asimismo, la musicalidad de los versos en Todo está hecho a la medida de ti misma…

Todo está hecho a la medida de ti misma

Aquella calle, aquel, jardín, aquel recuerdo

Aquellas hojas que se pierden en el aire

… nos recuerdan la musicalidad de Requiebros vanos:

El sueño, el estupor y espanto.

Y era como si a través de un bosque negro

Cruzaran volando pájaros salvajes

En «Canciones de amor», también incluido en Requiebros vanos, es admirable el diálogo del caballero y la doncella, que nos evocan los diálogos amorosos del Amado y la Amada del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz. Podemos oír este verso memorable del caballero enamorado que siente la presencia de la joven: Dentro de mí, fuera de mí, en todas partes. Y la réplica de la joven: Quisiera escribir una canción de amor y no me sale, y su percepción de que él no es un príncipe azul y que ella es solo una niña, una fantasmagoría. Una mujer niña con un cuerpo dulce y también deseante, vital.

La imagen de una niña que se siente perdida en un bosque oscuro pasa de Requiebros vanos a Todo está hecho a la medida de ti misma. Esa niña no tiene un nombre, un lugar en el mundo para zurcir calcetas, esperar a la abuela, oír el ronroneo del gato. Situaciones que hablan de una domesticidad que desea, porque solo experimenta soledad. Pero los lectores nos preguntamos: ¿desea realmente esa domesticidad? Su rebeldía surge de saber que tiene «tal fuego, tal tormenta dentro», y quizá la ensoñación amorosa y la poesía sean maneras de combatir el dolor de sentirse obligada a actuar como una adulta.

Esto la llena de confusión y siente que los ángeles no la ayudan:

Yo que fui una niña celestial, jamás creería

Que habría de escribir alguna vez contra los ángeles

Pero el amor y la poesía están siempre a su lado, como guardas, como alas.

El libro se cierra con «Canciones de muerte», en el que la muerte despoja a Isabel de su belleza y de la belleza del mundo y de los sueños. Pero también la libera del sufrimiento, de la aspereza de los días:

la casa, la comida, las clases de polaco,

naftalina, el aguarrás, la cera, la limpieza

* * *

«El candor luchará a muerte con la astucia, y ninguno morirá», escribió Pablo Guevara. Quienes estudiamos con Elka en la universidad, conocimos sus grandes ojos de asombro y su timidez, y recordamos cuando ella y Fernando se miraban ruborizados… y todo ello nos permite decir, con el perdón del poeta Pablo Guevara, que en esa lucha a muerte entre el candor y la astucia… el candor se salvará, siempre se salvará, como lo vaticinó Elka:

Y no habrá ya cieno y barro, sino risa,

una risa larga y tenaz como el ensueño,

una risa larga y tenaz como la vida,

quebrándose en el fondo de sí misma.

 

Sabogal, Isabel. Todo está hecho a la medida de ti misma. Grafos & Maquinaciones, 2022.


Isabel Sabogal es narradora, poeta y traductora peruana. Escribe en español y polaco y ha publicado Requiebros vanosEntre el Cielo y el Infierno, Un Universo dividido y Todo está hecho a la medida de ti misma.

Acerca de Rosella Di Paolo

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