El Motor de Combustión Interna y Una Doméstica Impugnación del Infinito, de Oswaldo Chanove

El Motor de Combustión Interna y Una Doméstica Impugnación del Infinito, de Oswaldo Chanove

El Motor de Combustión Interna y Una Doméstica Impugnación del Infinito, de Oswaldo Chanove

El viaje sideral de MR. Oswaldo

Esta es la segunda vez que llegan a mis ojos textos de Oswaldo Chanove, para el deleite y la turbación. Hacía mucho tiempo que el goce por el goce de leer poesía no me reventaba de una manera tan pitagórica alguna parte del hipotálamo. Hay que regresar a algún momento en la historia de la música intrínseca, perfecta y exacta del discurso poético, para relacionar a Chanove con uno de los maestros que aún cohabita el planeta escritural no solo peruano, sino donde lectores le persigan.

Chanove tiene una matemática musical contagiosa y un ritmo aleccionador en su escritura.

Hace algunos años había leído Canción de amor de un capitán de caballería para una prostituta pelirroja. Y lo único que recuerdo es la música de los versos que impregnaba a los textos, no me acuerdo si había una prostituta, si era pelirroja, si había un capitán, o si había amor. Lo que me impresionó fue la cadencia intrínseca en estos dos libros. Claro, toda poesía se caracteriza por una consonancia personal, particular, de ahí viene la lírica, ¿no?, lo que pasa es que esta euritmia no siempre se consigue lograr hasta su más alto nivel de erudición o ebullición dentro de su marco tiempo/espacio. Sin embargo, tanto en Motor de Combustión Interna como en Una doméstica Impugnación del infinito, los dos poemarios se prestan para ser “saboreados”. Hay un concierto contemporáneo logrado de imagen, significado, fonética, ilusión y transgresión dignas de halago. Aunque sé que muchos escritores y críticos consideran de mal gusto comparar la literatura con la gastronomía y el placer por la lectura con el enorme regodeo que da probar potajes bien hechos, aquí estas dos cosas van a la par y traen consigo una suerte de marca registrada.

Pero.

Hay que tener cuidado de no halagar mucho a un poeta hombre, casi consagrado, de una generación donde aún se nos escapaban, los ¡Oh! y los ¡Ah! por su excelencia. Estos son tiempos donde las mujeres estamos compelidas a nuestra más sincera sororidad. Hay que tener cuidado de no enaltecer la pericia de un arequipeño, porque puede traer graves consecuencias chauvinistas fuera de la razón y lo políticamente correcto.

Dejemos a un lado algo de humor, también hay que disfrutar y aceptar que hay poetas como Chanove que han desarrollado a lo largo de su vida, esa fórmula que Juarroz podría llamar vertical por el conocimiento que engendran. También hay que preocuparse de no tomar muy en serio lo que dice Mario Montalbetti en el prólogo de Motor de Combustión interna (MCI), donde escribe que es el libro “de la plena madurez formal e ideológica” de Oswaldo Chanove.

Este es un tremendo conjunto de poemas, donde la combinación de eros, psique, más paladar gastronómico peruano logran la mejor fórmula pitagórica de un buen escritor. Las dudas verticales en la poesía de Chanove se van resolviendo con paréntesis puestos en el lugar más IN(oportuno), de acuerdo a como su sistema digestivo funciona.

…Para aderezar

La receta de la ocopa de pajaritos

La del rocoto, la del camarón, la de la chicha

La de las torrejitas

El sujeto nos remite al instante

Al Paréntesis

Al momento en el que sólo importa morder.

En estos dos poemarios, Chanove hace alarde de algo con que los poetas nos arriesgamos coqueteando sin penetrar: conjuga altos momentos filosóficos con la estructuración de los versos y el juego constante de equivalencias líricas que, a veces, los demás apenas solemos designar como acto de lavado de consciencia y no de compromiso. Chanove lanza la incertidumbre y la duda como madre de su poesía.

Por eso después del riesgo solo queda morder y masticar. Por ejemplo, quién es Mae West sino la mujer más apetitosa de la generación de Chanove:

y por ahí un simple algoritmo

Suficiente para entenderlo todo

Suficiente para lanzar un punto de luz

Cuando todo se transforma

(otra vez) /en qué?

Y así ser y volver a ser (cada día)

Este extraño personaje trastornado por la radioactividad

Con esta mente irritante

Que no sabe cómo digitar

La contraseña del reino de este mundo

Con estos ojos que mundo no pueden cerrarse 

Where is Mae West when we need her?

Where is her?

El espacio sideral y poético de Chanove ha sido impregnado por esa elocuencia y dubitación formal entre su conocimiento de la vida, sus contradicciones y consecuencias dialécticas que van elaborando la palabra poética, en constante diálogo con el mundo que lo rodea. Es decir, estos poemarios son: Chanove y sus peripecias leyendo a Chanove, Chanove descubriendo la pólvora cuando ya está descubierta, Chanove escuchando por primera vez los Rolling Stones, Chanove hablando a la poesía que lo inocula contra la trivialidad de la vida. Y, sin embargo, la trivialidad de Chanove nos cala tan hondo, porque es solo el tono que le damos a una nueva semantización de la somatización del lenguaje, lo que ha logrado que nos trascienda.

Chanove para rato, por favor.

 

Chanove, Oswaldo; pref. Mario Montalbetti. El Motor de Combustión Interna. Fondo de Cultura Económica, 2014.

Chanove, Oswaldo. Una Doméstica Impugnación del Infinito. Album del universo bacterial, 2020.


Oswaldo Chanove, poeta peruano, ganó el premio nacional de poesía José María Arguedas por su primer libro, El héroe y su relación con la heroína. Desde entonces se ha convertido en uno de los poetas peruanos más importantes de la actualidad. Ha publicado entre otros los libros de poemas Estudio sobre la acción y la pasión, El jinete pálido, Canción de amor de un capitán de caballería para una prostituta pelirroja, Plexo Solar, El Motor de Combustión Interna y Una Doméstica Impugnación del Infinito. También las novelas Inka Trail y Cosas infames.

Acerca de Julia Wong

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