Cam Girl and Other Poems (2017-2021), de Fiorella Terrazas

Cam Girl and Other Poems (2017-2021), de Fiorella Terrazas

Cam Girl and Other poems (2017-2021), de Fiorella Terrazas

Hace algunos años, Fiorella, a la que, en aquellos días, no llamábamos aun, La Loba, sino apenas La Fio, me pidió que le escribiera un texto a su plaqueta, Dejo cabellos en los bares, la que presentaríamos el 14 de agosto del 2013. Fio estaba en una relación con otro editor limeño joven, también insolente, y ambos me parecían voces poéticas muy frescas, irreverentes, contestarias en  la escena limeña , una antesala importante a la mutación| transformación  total que se llevaría a cabo luego de terribles experiencias tanto en la vida como en la literatura de la escritora. Yo había vivido casi 8 años en Argentina y en mi recuerdo  estaban las vacas sagradas de la capital peruana que no salían del mismo círculo, sino que pecaban de  querer espantar sus propias moscas y del puro peso de su regodeado academicismo, estaban estancadas. Me dio mucha esperanza presentar la propuesta de Fiorella en un bar barranquino. Ella y su novio estaban muy enganchados en nuevas formas de gestión cultural en Lima y su  joven y erótica Fe se dejaba sentir a pesar de la siempre oscura neblina, panza de burro que nos agobiaba, que se resiente ante lo periférico, andino/urbano, novedoso, energético, utópico y atrevido.

Fio aún no se decoloraba el pelo como una rubia total, o no sé si son o eran  pelucas, eso es lo de menos, pero es importante saber que ella quería hacer un avatar de la Fio Loba, o varios avatares…  en aquellas alturas, ni escribía poemas con las nalgas y la rabia ocasionada por las perdidas más dolorosas que la vida le depararía después, pero ya tenía la osadía, de quien deja los cabellos en los bares, sin intención de recogerlos jamás, haciendo del Bar el espacio quimérico de la transformación, Fio quería dejar su impronta en el lugar menos esperado y de la forma más anti/esperada y canónica posible.

Recuerdo sus happenings en el Coca Quinto Bar en el centro de Lima, las lecturas a media luz y ella siempre brillando como la gran hacedora de magias multilaterales, atando y desatando emociones atravesando diversas generaciones e intereses. 

El campo cibernético, incluyendo todo tipo de redes sociales y posibilidades internáuticas, fue una de las guerras que le dio la Victoria a las nuevas poéticas que se vislumbraban con empuje y color a pesar de la muerte anunciada por el virus, el 2020, la pobreza endémica, la falta de empleo y las posibilidades convencionales de publicar   textos poéticos.  El nuevo mundo de las redes sobrevivía a pesar de los cadáveres envueltos en bolsas de plástico, los parientes ahogados en su propia desesperanza, la falta de medicamentos y salubridad, y sobre todo nacía un erotismo vanguardista que arremetía contra todos los tabúes  enclaustrados por las élites  limenses que no acababan de percatarse que había una nueva ola de poetas  que no estaban interesados en publicar, ni ser visualizados por los canales comunes o en los lugares acostumbrados para el sosiego literario, sino que habían roto la compuerta desleal al  sufrimiento realmente peruano y habían llegado a superar las fronteras nacionales, lingüísticas e idiomáticas de los confines, pues habían encontrado cómo posicionarse con otras estrategias  en el cono sur, en inglés y en modo avión contra todo pronóstico de ser un producto desechable.

Esta nueva posibilidad poética de transformaciones  más allá de las convenciones, la lucha  entre géneros, la aparición de propuestas inclusivistas revestidas de sonrisas hipócritas, convirtió a la Poesía de la Fio Loba en una abanderada honesta de la desobediencia y anti servidumbre, incluso a los nuevos mundos internautas que  se  imponían con sus estéticas de Manga o cómic, incluso más allá  del español  castellanizado y sudaquizado, las nuevas formas de asumir las metamorfosis sexuales y lingüísticas de los otros vecinos que en la enorme desesperación de no morir en el intento de existir aunque  todo jugara en contra, encontraron   una diversidad colérica, estética, yuxtapuesta, fantasmagórica, electrizante que rompía sin  falsas culpas, la  abulia y el tedio de la desesperanza castrense de los poetas archiconocidos en el ámbito suramericano y permitía que nuevos cuerpos, nuevas propuestas, nuevos pixeles, nuevas intenciones se posicionaran con mucha algarabía, ironía, burla, sarcasmo y verdad  desde una necesidad real de sobreviviente. 

Fio venía, de una manera contundente, apropiándose de un metalenguaje evidente más allá de sus construcciones poéticas, anti discurso, antiacadémicas, anti estéticas. Anti/anti como ella misma nombra. Haciendo uso propio de lo Marginal y grotesco, La Loba ya sabía que su alter ego animal era vencedor de la contienda… “De mí se van a acordar, cuando todo esto colapse, de mi   no se van a olvidar fácilmente. 

La Fio Loba, quien ya se había posicionado también como una sobresaliente gestora cultural, no solo en Lima, sino en provincia, formando parte de algunas Caravanas poéticas y en la periferia de una capital insalubre como Lima, sabía que estaba rompiendo los vasos de vidrio cáustico de las noches tradicionales y encajadas en su  soberanía sobre la palabra. Ella venía de desvestir, travestir y revestir avatares sin hacer mucho laberinto. Todo este trabajo a veces sutil, a veces de obvia agresividad y despliegue impositivo en sus redes sociales no se hizo de un día para otro, fue calando las bases de la ya podrida alcurnia poética conocida y dejó saber lo que todos intuíamos, la poesía solo sobrevive si se escribe a diario desde la pulsación real y lectora  de quien observa sin miedo la vida y la muerte  con todas sus posibilidades.

Y entre esas posibilidades estaba la navegación en una nueva latitud, con ofertas de cuerpo y sentido que superaban los ofrecimientos conocidos de metáfora y sexo. La voz poética resistiéndose a ser lobotomizada, ha creado un algoritmo llamado Cam Girl, pero the Girl no tiene nada, es una inteligencia  casi robótica y artificial que maneja los problemas  erógenos de  todas las marginalizaciones no mencionadas por temor al evangelio. Y aunque los números no tienen alma, en estos otros poemas, la voz cunde por un alma que dice poseer y quiere salvarse a toda costa  a pesar de estar en el enjambre cibernético de  sus últimas posibilidades,

Esta Cam Girl, es una bienvenida a todo el equipaje, que no nos atrevemos a sacar del closet, es lo que escondemos en la bolsa de basura que va al final del diámetro donde se aguarda a la baja policía que esta cansada de hurgar en los nosocomios y en la superficie de los desechos y que arremete contra los escombros que encuentra para llevarlo al muladar, donde ya ni los gallinazos se atreven a abrir el pico cansado de deseos insatisfechos.

La cam, se ha venido tantas veces, y ha destruido a la girl otras tantas, que lo que queda es una poesía de sádico auto/reconocimiento en cada verso, y después del placer solo permanece la desgracia de la hiper/conciencia. Dueña y señora del mercado oficial, La Cam Girl, o la Fio Loba, donde no hay muchas propuestas tan conceptuales sobre la sodomía y las parafilias más aberrantes, resta amistarse con la idea que el lenguaje aguanta todo, el lenguaje permite sacar presidentes corruptos de las cárceles, perdonar a  políticos asquerosos, soportar todo tipo de sexo sin amor e inventar palabras para calmar las noches insumisas de  los consumidores.

La girl nos subsume en su mundo de conceptos y operaciones y nos recuerda que la única posibilidad para una voz poética en medio de guerras y, pandemia y alienación es la muerte total del autor, para dar paso a una poética estremecedora sin pelos ni en la lengua real, ni en el lenguaje de la realidad.

Terrazas, Fiorella. Cam Girl & Other Poems (2017-2021). Dulzorada Press, 2021. Edición bilingüe.


Fiorella Terrazas (Lima, Perú 1990) es una poeta peruana «queer de género fluido emodark-kawaii post-depresiva transfeminista neurodivergente y comunicadora digital». Bajo el seudónimo de Fio Loba ha publicado diversos poemarios autoeditados.

Acerca de Julia Wong

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