Retratos familiares, de Ricardo Sumalavia

Retratos familiares, de Ricardo Sumalavia

Retratos familiares, de Ricardo Sumalavia

Un libro de cuentos de Ricardo Sumalavia

En los últimos años, mientras escribía una novela, todo el tiempo me pregunté por la forma en la que construimos los relatos sobre nuestra familia y en especial por el modo en que conocemos a los que se fueron y a los que no estaban cuando llegamos. Al bisabuelo que luchó en la guerra. Al abuelo que cruzó la selva y un río larguísimo para llegar al interior del país. A la tía que vive en otro país. Al tío que se suicidó. A la tía que murió porque el techo de la casa le cayó encima. Cómo entendemos de dónde venimos y armamos la noción de lo que somos, gracias y también a pesar de ellos. Ellos viajan en nuestro ADN, viven adentro de nosotros. Heredamos sus enfermedades, sus rasgos, sus gestos, sus maneras, y también sus historias. Pensé que evidentemente los conocemos a través de las historias que nos cuentan sobre ellos, las que oímos en las reuniones familiares, y, por otro lado, a través de los retratos.

En los años setenta y ochenta, cuando éramos niños, no había Instagram sino retratos en la pared y álbumes familiares. Esos retratos y esos álbumes contenían la historia familiar. Nuestra historia familiar estaba hecha no solo de palabras sino también de imágenes que nos hablaban directamente, sin pasar por el filtro de un narrador. En un gesto de la abuela la vi rebelde. A mi abuelo, que era depresivo, lo vi alegre. De mi otro abuelo descubrí que era negro y muy elegante. En los retratos y las fotos descubríamos cosas de ellos que nunca nos habían narrado: cosas que no habían sido dichas.

Yo creo que precisamente esto es lo que hacen los cuentos de este magnífico libro de Ricardo Sumalavia: nos muestran las cosas que no son dichas, porque son horribles o vergonzosas o porque está mal visto hablar sobre ellas.

Julio Villanueva Chang, el cronista, a quien ustedes seguramente conocen, porque es muy buen escritor y además peruano, tiene un taller que se llama «De cerca nadie es normal». Yo nunca he participado, ni le he preguntado a él ni a un alumno suyo de qué va. Tengo entendido que es un taller sobre personajes. No sé nada sobre este taller, pero me encanta el título porque es cierto: de cerca, cuando miramos con lupa, nadie es normal.

Y esto es algo que también hacen los cuentos de Ricardo Sumalavia. Sus personajes son gente normal. Unos hermanos que podrían ser mis hermanos.  Un padre y un hijo que podrían ser mis vecinos. Una mujer que podría ser una de mis amigas. Una señora que podría ser una de las amigas de mi mamá. Gente del común. No hay espías de la KGB (y aquí estoy delatando horriblemente nuestra edad) ni marcianos (otra vez delato mi edad) ni seres con poderes especiales. Pero Sumalavia pone sobre ellos una lupa y la dirige hacia este o aquel lugar, que en apariencia no tiene nada de especial, tampoco, y nos señala sus anomalías: una deformidad, un secreto, una peculiaridad, un rasgo de carácter, un cálculo, una cierta maldad.

Y así estos cuentos sobre personas normales a los que no les pasan grandes acontecimientos, nada muy espectacular, hacen que no uno como lector no pueda sentirse en paz. Estos cuentos hicieron que en mí se instalara la inquietud. Avivaron mis peores miedos: que se roben a mi hijo y no lo vuelva a ver, que un amigo querido esconda segundas intenciones, que mi hermana se tire a mi marido, verme repetida en mi mamá. Le hablaron a mis paranoias recurrentes: que esa persona que parece mi hermana en realidad no es mi verdadera hermana, que no estoy en la realidad sino en la matrix, que hay otra yo en otro lado con otra familia. Me recordaron verdades atroces: que los violadores no son unos delincuentes que están por allá lejos en los parques oscuros, con una cicatriz en la cara y un cuchillo para violentarnos, sino que son nuestros padres.

Y, aunque suene extraño, yo quiero agradecerle a Ricardo por haber hecho todas estas cosas horribles por mí.

Sumalavia, Ricardo. Retratos familiares. Editorial La isla, 2021.


Ricardo Sumalavia nació en Lima en 1968. Doctor en Letras por la Universidad de Burdeos. Vivió en Corea del Sur y Francia. Fue responsable de la Colección Underwood y la Colección Orientalia en la Universidad Católica de Lima, donde actualmente es director adjunto del Centro de Estudios Orientales. Ha publicado los libros de cuentos Habitaciones (1993), los libros de microrrelatos Enciclopedia mínima (2004) y Enciclopedia plástica (2016), y las novelas Que la tierra te sea leve (2008), Mientras huya el cuerpo (2012), Historia de un brazo (2019).

Acerca de Pilar Quintana

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