Tiene que haber otro final, de Susanne Noltenius

Tiene que haber otro final, de Susanne Noltenius

Tiene que haber otro final (editorial Planeta 2019) es la primera novela de Susanne Noltenius más conocida y reconocida como cuentista. El título y las primeras páginas inducen a pensar que entramos en una novela de tipo sentimental, psicológica, con algo de comedia limeña existencial. Es verdad que está dividida en tres capítulos que funcionan como actos de teatro:  Inicio/Nudo/Desenlace; pero no es más que una primera impresión. La autora logra crear un mundo ficticio muy verosímil en el cual el lector se deja atrapar. La historia sucede en 2017:  el tiempo de escritura corresponde al tiempo de la ficción que viven los personajes. Los dos primeros actos ocurren en Lima, el último en la Sierra del Urubamba y termina en camino hacia Machu Picchu. Los personajes son limeños, gozan de un nivel de vida muy confortable,  son empresarios, ejecutivos, gerentes, sin ningún problema de dinero; los únicos problemas que tendrán serán entonces de tipo psicológico, sentimental, existencial. La intriga se construye a partir de dos personajes, Sergio y Marianne. Ambos se conocieron en los años 90 en la universidad del Pacífico, se enamoraron y se separaron.  Ahora son adultos y están en una edad crítica, la edad bisagra de los cuarenta. A Sergio, su esposa acaba de  declararle que ya no quiere vivir con él;  quiere divorciarse. «No sé qué hice mal». Sergio no comprende. El matrimonio de Marianne ha fallado también, vive sola ahora  divorciada, con sus dos hijos y con un trabajo absorbente de gerente en una cadena de hoteles. El azar hace que Sergio y Marianne, que nunca se habían perdido de vista en realidad, ya que viven en el microcosmos limeño, vuelvan a encontrarse después de más de veinticinco años y, poco a poco, intenten reanudar una relación interrumpida cuando estudiantes pero ahora con el peso de las vivencias de cada uno, de los recuerdos, de las buenas y malas experiencias amorosas que tuvieron.

Las historias de estos dos personajes es la historia de toda una generación, la que vivió sus mejores años cuando la guerra interna se propagó a Lima con sus cochebombas, atentados, apagones, toque de queda y eventos todavía más traumatizantes para aquellos limeños como Tarata. Pero a pesar de todo eran los bellos años de la juventud. «Nada nos intimidaba, ni quisiera el terrorismo». Ahora Sergio como Marianne viven solos y empiezan a tener los problemas  de la gente de su edad: ocuparse de los hijos, cuidar a los padres que empiezan a caer gravemente enfermos; la situación es todavía más difícil para Marianne -tiene dos hijos adolescentes que educar sola. Marianne es una mujer todavía joven, que supo batallar para superar el reto de las mujeres de su generación: equilibrar los roles de madre y profesional.  Ha conseguido superar «la etapa neurótica: matrimonio – carrera- hijos», como dice su amiga Laura. Se ha ha emancipado también de la clase social en la que vive: no comparte las opiniones políticas de su clase social, no soporta el mundo rancio y acartonado del Club Nacional las pocas veces que tiene que almorzar con su familia allí. Tampoco se identifica con esas limeñas cuya conversación gira solo en torno al gimnasio, los hijos, y las empleadas.  Sin embargo, la relación que reanuda con Sergio no la satisface del todo, siente culpabilidad  y angustias. Si bien la perspectiva de esta novela es más bien femenina, el personaje masculino está bien analizado:  Sergio va evolucionando a lo largo de la novela, entiende mejor lo que falló en la relación con Jessica su ex mujer, quizá la incomunicación. Parece «aprender»,  comprende que la Marianne con quien intenta vivir una nueva historia de amor es diferente: «la había buscado para revivir una historia pasada y había descubierto un camino diferente». La autora analiza de manera muy  fina las relaciones de la pareja y sus dificultades, la ilusión de sentirse conectados y a la vez muy lejos el uno del otro. 

En la tercera parte: «Desenlace», los personajes se encuentran y reencuentran en  la Sierra en otro universo que el de Lima y de su barrio de San Isidro.  La Sierra es otro universo, quizá el buen espacio para reconciliarse; de pronto este verbo cobra una resonancia fuerte. Reconciliarse en un espacio extraño para Sergio, acogedor para Marianne  que hace el esfuezo de aprender el quechua. Y aquí tocamos el otro aspecto intesante  de la novela, lo que le da  su espesor: las discusiones entre los dos personajes dejan ver profundas divergencias sobre la política peruana, sobre la lectura que hacen de la época del terrorismo, sus puntos de vista son tan antagónicos como los que dividen la sociedad peruana. La palabra reconciliación remite tanto a la pareja como al evento histórico que fue la CVR. Reencontrarse en Urubamba no es casual, es como borrar la distancia entre ambos y entre dos mundos. Sergio, el defensor de Fujimori, el partidario del neoliberalismo a toda prueba y Marianne, la mujer tolerante, abierta, podrían «convivir». 

¿Es posible empezar otra vez una historia de amor? El final está abierto como el título: «Todavía era pronto para decidir si  aquello era un principio o un final».

Lo interesante  de esta novela, retrato de una generación, la de la autora,  visto  desde cierta clase social  limeña,  estriba en  el  estilo  de Susanne Noltenius:  en  su  talento para indagar en lo más profundo de sus personajes, mostrar sus incertidumbres, su intranquilidad de manera intimista y al mismo tiempo en su manera de ensanchar el horizonte de un  argumento  sentimental,  contextualizándolo  de manera hábil. 

Noltenius, Susanne. Tiene que haber otro final. Editorial Planeta, 2019.


Susanne Noltenius (Lima, 1972), escritora peruana, ha merecido el Premio Nacional de Literatura 2018 por su libro de cuentos Tres mujeres. Tiene que haber otro final es su primera novela.

Acerca de Françoise Aubès

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