Vendrá el Olvido, de Sergio Faz

Vendrá el Olvido, de Sergio Faz

Vendrá el Olvido, de Sergio Faz

Memorias de un hijo infinito

Cuando los colectivos LGBTTTIQA se abanderaron, no sólo con colores estridentes, visibles y provocadores, se propusieron  cambiar las miradas sobre sexualidad y producción artística. Quisieron ingerir en la legislación obsoleta de la humanidad que a, pesar de la realidad (la comunidad LGBTTTIQA, con todos sus matices, es tan antigua como la cultura griega y la escritura), estaba obsesionada con las construcción de la Sagrada Familia (padre, madre y niño) como átomo principal del núcleo social, donde deberían nacer todos los valores morales, estéticos e higiénicos de la sociedad.

En el ámbito limeño-chileno, Juan Carlos Cortázar ya ha lanzado las más serias propuestas noveladas gracias a editoriales que se han actualizado con la curiosidad de un mercado lector más honesto, entre ellas Animal de Invierno. Cortázar Velarde abre la noche, despierta a los niños y des-atiza el temor contra las diferencias del sistema binario de género con tres títulos interesantes y bien logrados: Como si nos tuvieran miedo, Cuando los hijos duermen y El inmenso desvío. 

Sergio Faz es un escritor mexicano que vive en Ciudad de México, y nos entrega una propuesta estética que podría caber dentro la literatura LGBTTTIQA, aunque en el mundo académico se niega la existencia de una literatura espacial e histórica que trate el tema de la homosexualidad como horizonte estructural. Creo que ya se están dando todas las condiciones para empezar a leer este corpus organizado más allá de las convenciones sociales, no como anecdotario sino como una propuesta coherente, fuera del engranaje religioso-moral, y como una respuesta análoga que contribuye al enriquecimiento de la Literatura, con mayúscula: hacia un algoritmo mayor.

 

En Vendrá el Olvido, novela corta o nouvelle de 214 páginas, Sergio Faz ha adquirido la maestría de quien conoce la negación del cuerpo, pero ha sabido saltar esa barrera infranqueable de un machismo anquilosado en la patria mexicana con sus tremendos choques y ambivalencias generativas de discurso político. Aunque México tiene al gran hermano al lado y pareciera que adquiere por ósmosis la modernidad y la post modernidad; la cotidianeidad de los mexicanos, especialmente los de estratos económicos más bajos es la sufriente “tierra seca”, donde ningún riego por aspersión consigue hacer florecer hacia una equidad democrática.

Faz también ha publicado un volumen de poemas donde su elocuente arraigo al español latinoamericano, (no se ha teñido por su enorme vecino) contribuye al trabajo de la voz poética del autor arando en el desierto más inhóspito para hacer llorar al cactus, al adobe y la soledad. Tierra seca, escrito en una breve estadía en Venezuela, es el título que reúne un conjunto de poemas que merecen un texto crítico aparte, lleno de particularidades estéticas, simbólicas y expresivas en un castellano mexicano de una belleza sin igual.

Empecemos con el trabajo de contraste idiomático de Faz en Vendrá el Olvido. El español mexicano de Sergio Faz denota una intención esteticista (no se malinterprete este término como quedarse en la belleza ornamental de la superficie, sino refiérase al término griego aisthetike, forma femenina del adjetivo aestethika, que significa: dotado de percepción y sensibilidad). Más allá de lo comunicativo, restaurando  lo político de la diversidad  del transcurrir histórico del español de México después de Rulfo, con un conglomerado lexical idiosincrático que permite ver las grietas de la tierra y no olvidarse por qué la bio-reproducción mexicana nunca va a olvidarse de la raíz sangrienta, doliente, abigarrada, sucia y caliente de la gran masa de pobladores mexicanos que, aun renegando de su procedencia  rural y la miseria en los roles que les tocan vivir, se convierten en personajes a veces tragicómicos y expresionistas como los del binomio Arturo Ripstein – Paz Alicia Garcíadiego, sino también en personajes con pulsiones indomables que representan la Matria, a la que no se animan a nombrar de Madre porque no han aprendido a colocar sus negaciones y comparaciones constantes con las apropiaciones culturales que los dominan como sombras y demonios en sus propios escenarios.

Faz se lanza en Vendrá el Olvido a un ejercicio de excelencia donde junta todas sus pasiones, su amor filial de hijo declarado independiente por la voluntad del cuerpo, las hormonas y el grosor de su virilidad, pero también su arte POÉTICO teatral y su pericia para encontrar la Memoria aun en el carbón incandescente, en medio de las brasas. Todo eso para poder dialogar con esa madre increíble, pero cierta o real que se traiciona a sí misma, que es la verdadera madre mexicana inspiradora de las imágenes guadalupanas y sacramentales, que aunque los niega vox populi, reconoce a esos hijos obtusos, vapuleados y pervertidos, con un lenguaje distinto al que acepta de sus hijos convencionales, los güera y machistamente estándar.

 La yuxtaposición y translocación de apropiaciones culturales han hecho de México una argamasa de moléculas heridas, disparadas por todos lados y buscando el origen en terminología griega y el amor primero: la madre, la tierra, la relación perfecta en la matriz biológica que permite alimentar un estómago vacío y un corazón moreno para hacer la simiente de la gran familia mexicana. Hijos de una sola madre que sigue deseando cruzar al otro lado de la frontera, porque allí donde el sol ha quemado la piel hasta la muerte, ha quemado las células del amor por lo propio y lo candente, va en busca de la fría distancia para entender tanta palabra y tanto histrionismo teatral.

Nuria Escur, (refiriéndose a Ibsen) escribe en un artículo de La Vanguardia: 

¿Cuál es el secreto de este autor para enamorar a las compañías de teatro y volver siempre a los escenarios? Para Gómez-Baggethum es meridiano: “Las obras de Ibsen funcionan en escena porque están bien hechas, y al mismo tiempo plantean problemas que nunca conseguiremos resolver del todo, pero que tampoco podemos renunciar a intentar resolver. Ibsen proporciona un excelente andamio desde el que cada nuevo montaje, con plena libertad, puede explorar esas cuestiones tal como se presentan en su propia contemporaneidad”. Añade, la traductora, que uno de los mejores montajes que ha visto últimamente ha sido una versión de Los vikingos de Helgeland que convierte la obra en una reveladora distopía”.

Es imposible no entender los escenarios de Faz en su casa natal, como un escenario de Ibsen, autor que, junto con García Lorca, él mismo nombra y honra con esta novela, porque revitalizan la antigüedad del dolor en personajes actuales con problemas actuales. Ser hijo es un gran problema actual. Ser hijo de una mexicana analfabeta, madre de nueve hijos, más en una zona rural en México, es digno de ser caldo de cultivo para el teatro de Ibsen y del poeta de Granada.

Faz lo ha logrado. Sencillo, voraz, verdadero, transparente y con atisbos de oscuridad de hoguera casera, escribe esta maravillosa pieza para la eternidad infinita de los hijos. 

Faz, Sergio. Vendrá el olvido. Gafas moradas, 2022.


Sergio Faz nació en México el 20 de febrero de 1975. Es poeta, traductor y gestor cultural. Dirige el sello ultra-independiente Piranha Editora y colabora en la revista electrónica Arvoressências. Ha publicado la plaqueta de poesía Formas suspendidas (2012), Como una sombra liberada (2017), Noche oscura del cuerpo (2019) y Tierra seca (2020). Vive en Ciudad de México.

Acerca de Julia Wong

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