Casa abandonada / La Casa Amarilla de Miguel Ángel Sanz Chung

Casa abandonada / La Casa Amarilla de Miguel Ángel Sanz Chung

Paredes abandonadas, que no oyen, pero ven

“Lavandería” fue el enorme y magnífico poema, de toda la colección que convocó mi propia memoria hasta los primeros asombros del techo que nos ampara. Pocas veces un poema logra tanta emoción en mí. Fue allí donde decidí escribir con acuidad y diligencia sobre esta propuesta de Sanz Chung.

Un texto de Anna Paola Cossermelli, para obtener su grado de Maestría en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la universidad de Sao Paulo en Brasil, fue de gran apoyo y me sirvió para armar una casita paralela a las dos tremendas mansiones que Miguel ya había construido y editado con la editorial Lustra en Lima en el 2011.

No hay casualidades, dicen las malas lenguas, pero yo sí creo en el azar y que esta temible humanidad (mujeres y hombres buscando siempre cobijo), como las casas que construye, son producto más de la providencia que de ningún arquitecto; ni masón, ni cristiano, ni budista. Pienso que los algoritmos, la geometría y la trigonometría se han ido confabulando a medida que la necesidad, las moléculas, las estrellas o la fe, iban jugando y conquistando el espacio / tiempo: así se inició la arquitectura.

 

Miguel tiene dos libros donde nos cuenta que sus casas, como las casas de todos los humanos, tienen particularidades que después de apropiarse con la mirada de un “elegido” por ellas, logrará exponerlas a la mirada pública. Como hacían los griegos. Por algo el autor escogió para ambos libros un epígrafe de Giorgos Seferis, el simbolista griego por excelencia; como escribe en su investigación Anna Paola Cossermelli, la casa es el símbolo principal de la idea de “Self” o de uno mismo, (la autora va exhaustivamente a los inicios freudianos de Jung y esclarece al detalle el símbolo de la casa como reflejo de uno mismo).

Sanz Chung tiene dos grandes andamiajes, uno que denomina abandonado y ello le da la libertad de nombrarse y reconocerse en cada espacio de una casa a la que no volverá -puede reconstruirla con el afecto y la pasión de su mirada reflexiva-; y una casa a la que pinta de amarillo, porque exprime en sus paredes toda la fuerza de su herencia zen-asiática, con dardos de sequedad y una agudeza que solo el ojo de un anciano amarillo, que ha cruzado los océanos y ha sabido callar, puede haberle transmitido.

Sorpresa y dignidad son lo que emana de estas dos casas. De este Miguel Sanz Chung que se considera una casa y un color, se transmuta en pared y ojo constante para poder saltar de lo íntimo a lo público, para nombrar su dolor atávico que busca un órgano vital. ¿Quién dice que las casas son objetos muertos?… Miguel les da vida porque él mismo es cada casa, cada habitación, cada pared y la forma de mirarse a sí mismo y trasmitir la mirada.

En ambos poemarios, la palabra ojo o la alusión a la mirada es constante. El ojo griego de Seferis, y omnipresente como el ojo del diablo turco (evil eye)  o el ojo interno zen de buda (drishti), es el órgano que le ayuda a versificar el espacio, el objeto y la necesidad de salir de sí para traspasar esa pared  y llegar al otro.

Sólo cito un par de párrafos de cada poemario, para no aguarles la fiesta de una lectura personal:

 

Ahí están mis manos

Sumergidas en la boca de la bestia

Jugando con sus dientes

Dando vueltas en el remolino de su garganta

Ahí están mis dedos escurriéndose a través del rodillo

Exprimido las lágrimas sobre los baldes agrietados.

pp.23 “Lavandería” (casa abandonada)

 

…en la extensión total de este cuarto,

Vencido por el vértigo de verme desnudo

Allí donde leo una frase,

Incapaz de soportar la infidencia constante

De mis ojos, de mis labios 

Que se sirven de mi propia voz

Para magnificar mis más ínfimos errores

pp.42 “Los papeles” (casa amarilla).

 

Les recomiendo una visita por las casas de Sanz Chung, reservaciones a mi mail.

Será un placer guiarlos.

 

Almada, Lisboa, 11 de julio del 2019.

Sanz Chung, Miguel Angel. Casa abandonada y La Casa Amarilla. Lustra editores, 2011.


Miguel Angel Sanz Chung (Lima, 1979), es poeta peruano. Fundador del grupo literario Sociedad Elefante. Es autor de numerosas poemarios entre los que destacan La Voz de la Manada (2002), Quién las Hojas (2007), Paciente 164(2009),  Arte Rupestre (2015) y Diccionario Elemental (2017). La Casa Amarilla/Casa Abandonada fue publicado en el 2011. Vive en España.

Acerca de Julia Wong

 

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