Elizabeth Costello, de J. M. Coetzee

Elizabeth Costello, de J. M. Coetzee

Elizabeth Costello: la escritora y la ética

“Elizabeth Costello es una escritora” es la primera oración en el tercer párrafo que presenta por primera vez a la protagonista de la novela Elizabeth Costello, publicada en 2003 por el autor sudafricano J. M. Coetzee. En esta novela del Premio Nobel del 2003, lo interesante es la autorepresentación del autor a través de una mujer. La frase define así la identidad de la protagonista y presenta un tema constante de la novela: la construcción de la autoridad de Elizabeth Costello como escritora. Esta autoridad es representada en contextos específicos propios de un escritor reconocido, donde la presentación pública de discursos ocupa un lugar central: desde la recepción de un premio prestigioso hasta una ceremonia de graduación de una universidad americana.

elizabeth costello

El título Elizabeth Costello (Elizabeth Costello. Eight Lessons) incluye la noción de autoridad. El término “lección” es significativo, pues remite no solamente al contexto académico recurrente de la obra, sino también al aspecto ético de Costello, el cual es constante y esencial en su representación como escritora. A propósito, la estructura particular del libro se debe a una selección de discursos pronunciados por Coetzee, lo cual refuerza la idea de Costello en tanto alter ego del autor. Dada la temática de los discursos y la caracterización de Costello, la identificación de Coetzee con esta última es, sobre todo, ética. A partir de Costello, Coetzee construye la identidad de una mujer escritora que lo representa éticamente. Ello nos hace preguntarnos sobre la relación entre la representación de una mujer escritora y la ética. ¿El autor busca autorrepresentarse en una mujer porque ella encarna al ser humano ético que supera toda diferencia de géneros? ¿En qué medida el género interviene en la representación de esta escritora, quien se hizo famosa al presentar el mundo femenino de Molly Bloom, la esposa de Leopold del Ulises de Joyce? En este artículo, nos proponemos, pues, reflexionar sobre la relación entre el género y la autoridad de Costello como escritora.

 Coetzee construye la identidad de una mujer escritora que lo representa éticamenteLa autoridad de Costello como escritora se manifiesta de diversas maneras a lo largo de la obra. Su presentación no muestra a un escritor en sus inicios ni a uno en crisis, sino a una autora consagrada. Ella es una escritora de edad avanzada que da con frecuencia discursos frente a públicos diversos. Al inicio, el narrador hace referencia a su autoridad al resaltar concretamente la crítica literaria desarrollada a su alrededor. Identificada como “industria”, esta incluye el boletín trimestral “The Elizabeth Costello Newsletter”. Además, Costello es presentada por primera vez en el contexto de la recepción de uno de los premios literarios más importantes en Estados Unidos, el premio Stowe, el cual es entregado a grandes escritores. En fin, su autoridad es reconocida por todos: por otros escritores y críticos, así como estudiantes que redactan tesis sobre su obra, es decir, sus “discípulos”.

La presentación de Costello muestra también su autoridad a partir de la enumeración de sus publicaciones, que no se limitan a la ficción: nueve novelas, dos libros de poesía, un libro sobre la vida de los pájaros y uno sobre periodismo. Su nacionalidad y su vida privada son secundarias en su presentación. Entre sus publicaciones, una novela es central en su autoridad: The House on Eccles Street (La casa en la calle Eccles). Esta novela, la cuarta en orden cronológico, es el origen de su éxito como escritora. En The House on Eccles Street, Costello representa a Molly Bloom desde una perspectiva de género: el personaje de Joyce aparece como una mujer con una vida personal propia y rica. De esta manera, Costello basaría su autoridad sobre una respuesta de género a un escritor fundamental de la Modernidad. Así, la justificación de  Costello como autora no sería solo una cuestión intertextual, sino sobre todo un tema de género.

Costello y el género

En un primer tiempo, la autoridad de Costello se presenta a partir de una perspectiva de género. Según un sector de la crítica literaria, una de las estructuras fundamentales en el establecimiento de la autoridad de todo escritor, Costello desafía a Joyce al apropiarse de Molly Bloom. La percepción de su escritura se realizaría, pues, bajo la noción de género: las preguntas y comentarios que su obra origina están siempre en relación con el hecho de que es una escritora “mujer” que escribe sobre un personaje femenino de un escritor “hombre”. Así, por ejemplo, en una entrevista, el lector es testigo de esta actitud de rutina: una periodista le interroga sobre su mensaje central en relación con el género. Este mensaje haría referencia a la necesidad de encontrar una nueva identidad pospatriarcal masculina para que la relación entre los géneros sea armónica. Sin embargo, la actitud que Costello adopta consiste en resaltar cómo la desigualdad de géneros afecta tanto a mujeres como a hombres, pues ambos son productos del mismo contexto.

El renombre de Costello se mantiene a través de los años gracias a The House on Eccles Street y la crítica de la división tradicional de los géneros que la novela propone. Costello sería siempre la autora que libera a Molly Bloom de la casa para hacerla salir a las calles de Dublín: la lleva, pues, de un espacio privado al público. Según Susan Moebius, una académica que la entrevista, Costello desengaña a los lectores de Joyce al mostrar la verdadera perspectiva femenina de un personaje cuyo género había sido supuestamente bien representado por Joyce. Moebius confiesa:

Yo era estudiante, había estudiado el libro de Joyce, había absorbido el famoso capítulo de Molly Bloom y la ortodoxia crítica que lo acompañaba, es decir, la idea de que Joyce había dado a conocer en aquel capítulo la verdadera voz de lo femenino, la realidad sensual de las mujeres y todo eso. Y luego leí el libro de usted y me di cuenta de que Molly no tenía que estar limitada de la forma en que Joyce la había obligado a estar, que también podía ser una mujer inteligente interesada en la música y con un círculo de amistades propio y con una hija con la que compartir confidencias. Fue una revelación, como digo. Y empecé a pensar en otras mujeres que creíamos que habían recibido su voz de escritores varones, en aras de su liberación, pero en última instancia solamente para servir a una filosofía masculina.

Así, para Moebius, Costello critica y supera el proyecto joyciano: el lenguaje íntimo que Joyce expone no es el de una mujer, sino el de un escritor “hombre”. Por el contrario, Costello logra representar el mismo personaje en tanto escritora “mujer”. Esta representación, según la crítica, sería de interés y de calidad al punto de darle legitimidad a Costello como autora. Al escribir una novela sobre un personaje femenino de un autor como Joyce, Costello muestra su capacidad de hacer volver la vista sobre el género en un autor canónico. Costello expone los límites de la representación de Joyce de una mujer y, por tanto, de los límites de su autoridad como escritor. La autoridad de Costello se construye así en relación al lugar que ocupa respecto a un gran autor.

Costello expone los límites de la autoridad del escritorLa problemática vinculada al género es presentada directamente por el hijo de Costello al preguntarle a Moebius si su madre es una escritora fundamental para todos o solo para las mujeres. Se pregunta también si su madre sería considerada una escritora clave si fuese un hombre. Según él, su madre puede convertirse en cualquier persona al escribir, mientras que para Moebius su escritura será siempre femenina. Para el hijo, Costello ha superado la noción del género en la literatura, pues el hecho de que ella sea considerada siempre como una escritora “mujer” disminuye su autoridad. Para él, no sería posible ser una escritora “mujer” y al mismo tiempo pertenecer al canon en igualdad con los grandes escritores.

Así, el hijo lee a Costello como un “escritor” universal. Para Moebius, en cambio, su escritura será siempre femenina por la manera fina en que representa a los personajes. Es decir, Moebius encarna una parte de la crítica literaria que considera que la autoridad de Costello se funda sobre el género. Sin embargo, Costello misma expresa sus deseos de pertenecer al canon de los grandes escritores en lugar del de las escritoras “mujeres”. Así, en su discurso por el premio, afirma sus deseos de estar al lado de autores como Carlyle, Chaucer, Coleridge y Conrad, al mismo tiempo que manifiesta un desprecio por una escritora como Marie Corelli (1855-1924), vinculada a un gran éxito en su época aunque mal considerada por la crítica literaria. Costello reivindica, no obstante, la influencia de Virginia Woolf en su escritura.

Por otro lado, el hijo cuestiona el otorgamiento del premio a su madre: ello se explicaría a partir de su contribución en tanto mujer y en menor medida a partir de su contribución a la literatura. Ella no sería más que un ejemplo de escritura en lugar de un escritor problemático. La autoridad de Costello como escritora estaría limitada a la necesidad de reconocer su género.

La perspectiva del hijo se une a la aparición de la hermana de Costello y de otros miembros de su familia: todo ello contribuye a la representación de la vida privada de la escritora. Las escenas domésticas de los recuerdos del hijo muestran la separación establecida por Costello entre su rol de madre y su trabajo como escritora a través de la puerta de su oficina. La sensación de asco del hijo frente a la idea de ser un producto de Costello de manera similar a sus libros simboliza la dificultad de armonizar a la mujer creadora en tanto madre y en tanto escritora. La novela muestra la falta de un “instinto” materno en Costello. Vemos a una madre irresponsable emocionalmente desbordada, lo cual contrasta con la formalidad de sus apariciones públicas. Sin embargo, la novela muestra la asimilación de aspectos tradicionales de género por parte de Costello: su sensualidad es presentada a través de la confrontación con su hermana, una religiosa católica, y una escena en donde posa semidesnuda.

Finalmente, la siguiente pregunta permanece: ¿Costello se encuentra entre los grandes o será siempre una escritora “mujer” para la crítica y el público? La visión de Moebius es limitante, pues afirma que la capacidad de imitar es más fuerte entre las mujeres que entre los hombres. Moebius reduce, pues, la fuerza de la empatía de Costello por la capacidad de imitación y de parodia. La novela, sin embargo, se opone a este punto de vista sobre el género en Costello: su autoridad se desarrolla más allá de The house of Eccles Street. 

Costello y la empatía: la escritora y la ética

 La representación de la autoridad de Costello como escritora no se limita a su género, pues se funda en buena medida en su capacidad de empatía. Esta capacidad es presentada constantemente y es vinculada no solo a su talento como escritora, sino también a su ética personal. Para el hijo, la capacidad de Costello de ponerse en el lugar del otro es una característica que le permite salir de su posición de escritora “mujer” y colocarse en un género universal.

Gracias a la empatía, Costello puede representar las pasiones humanas. Esta capacidad es tan fuerte y está tan desarrollada que puede impactar a un público muy amplio. La escritura de Costello se funda así, por un lado, sobre una gran perspicacia racional y, por el otro, sobre el poder emocional de su escritura. La capacidad de empatía de Costello, que la hace capaz de dar vida a Molly Bloom, es consecuencia de una visión ética de la vida que la lleva a dar discursos sobre la defensa de la vida animal.

En efecto, el compromiso de Costello por la defensa de los animales no es un aspecto aislado de su personalidad, sino la prueba de su capacidad de empatía, la misma que le permite escribir novelas. Ella es capaz de describir con lucidez pasiones humanas así como de expresar lo que sienten los animales. En realidad, Costello defiende el alcance de la capacidad de empatía en el ser humano: su capacidad de sentir más allá de sí mismo no tiene límites.

Así, en el tercer capítulo, “La vida de los animales”, Costello presenta un discurso, pero esta vez sobre un tema de su elección. Ella no elige hablar directamente sobre la literatura, sino sobre la ética de los derechos de los animales. Respecto a sus principios éticos, Costello muestra coherencia entre sus pensamientos y sus acciones al, por ejemplo, no comer carne. Además, no puede quedarse callada ni dejar de actuar cuando sus creencias más profundas están comprometidas, incluso si sabe que ello no hará que las acciones humanas respecto a los animales cambien.

La autoridad de Costello como escritora se convierte en autoridad éticaDe manera similar, en el sexto capítulo, Costello participa en una conferencia sobre la ética en la literatura. En “El problema del mal”, Costello muestra el impacto que una novela le ha provocado sobre la representación del mal. Afirma así que la literatura tiene límites y que el escritor debe tener orientaciones éticas. En fin, la importancia que Costello merece a la ética se manifiesta constantemente, sobre todo cuando ella confronta a otro escritor. La figura fría y sin emociones de este se opone a la de Costello, quien defiende con pasión la falta de derecho a escribir sobre cualquier tema. La representación del mal de los nazis supera los límites de todo escritor. Según Costello, la ética vale más que el hecho de contar bien una historia. La definición que Costello impone al escritor es ética, lo cual sobrepasa toda consideración al género.

En suma, Costello trata la cuestión de la autoridad haciendo referencia a la ética del escritor. La autoridad y la ética son problemáticas interrelacionadas. La autoridad de Costello como escritora se convierte en una autoridad ética al afirmar que hay cosas sobre las que no se puede leer ni escribir.

La autoridad de Costello y la de Emmanuel Egudu

La representación de la autoridad de Costello es también visible a partir de su confrontación con otro escritor: el nigeriano Emmanuel Egudu. Su presencia no es fortuita: sirve para diferenciar a Costello de la identidad subordinada de Egudu en términos de raza que él utiliza para definirse. La autoridad de este último se funda sobre bases muy diferentes: él llama la atención directamente sobre su identidad africana para resaltar las dificultades materiales para escribir. Al contrario, Costello no se refiere nunca a su condición de mujer al construir su autoridad.

Para Costello, Egudu dejó de ser un escritor desde hace mucho tiempo, pues no hace sino entretener a las personas. Gana su vida hablando sobre sus libros pasados y no ha vuelto a escribir un libro de calidad en diez años: ha dejado de tener autoridad. Al contrario de Costello, Egudu no tiene una verdadera vocación de escritor: solo se interesa por el dinero de las conferencias que da. Al presentarse exótico para los otros, difícilmente puede ser considerado un verdadero autor. Representa así el antimodelo de autor, la figura opuesta a la de Costello.

El escritor según Costello

La reflexión sobre el rol del escritor no es tratada solamente de manera externa a Costello, sino también a partir de su visión. Ella muestra que, en tanto escritora, no se limita a cuestiones propias de su género: la femineidad y la masculinidad. En lugar de ello, problematiza el rol del escritor en tanto ser ético con una responsabilidad moral debido a su autoridad.

Precisamente, en el último capítulo, Costello presenta su reflexión sobre la profesión de escritor en un contexto ultraterreno. En un mundo después de la vida, es obligada a meditar sobre sus creencias. Finalmente, admite que sus creencias más comprometidas lo son respecto a la vida. Así, muestra el vínculo sólido entre su compromiso en tanto escritora y su ética, la cual la inspira a respetar la vida de los animales y a criticar la representación de la crueldad en la literatura.

En resumen, el hecho de que Coetzee escoja a una mujer como su alter ego en tanto escritor muestra su representación de la universalidad de la escritura de una mujer. Aunque su escritura sea siempre vista a partir del género por una gran parte de sus lectores y de la crítica gracias a su versión de Molly Bloom, la novela desarrolla su autoridad más allá del género. El desarrollo de la autoridad del escritor sobrepasa el aspecto literario, pues se basa sobre la ética. Así, su representación se confronta a la de otros escritores, de modo que constituye un modelo de autoridad literaria y ética a la vez.

Coetzee, J.M. Elizabeth Costello. Literatura Mondadori


J.M. Coetzee, novelista y profesor de literatura sudafricano, Premio Nobel de literatura 2003, es autor de una veintena de publicaciones entre ficción y crítica literaria. Ha recibido numerosos premios literarios.

Acerca de Katia Yoza

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