Dos amigas, de Elena Ferrante

Dos amigas, de Elena Ferrante

Mamma Napoli. Maternidad y amistad en “Dos amigas” de Elena Ferrante.

Empezar por leer la novela corta de Elena Ferrante, La hija oscura, publicada en Crónicas del desamor (Lumen 2015) constituye un buen preámbulo al descubrimiento de su magnífica saga napolitana Dos amigas. Todos los cuestionamientos así como las puestas en duda acerca de la maternidad esbozados en esta maravillosa miniatura se encuentran ampliados en la tetralogía.

En La hija oscura, las vacaciones en soledad en un pueblecito italiano al orillas del mar son la ocasión para que Leda, una universitaria desilusionada, pueda cavilar y recordar sus años de madre joven, agobiada y obsesionada por el sentimiento de culpabilidad. La imposibilidad de ser una madre feliz, el alejamiento de la vida intelectual tanto como la búsqueda de un amor nuevo y del reconocimiento universitario y sentimental la condujeron a abandonar a sus dos hijas. Ahora que tiene conversaciones telefónicas diarias con sus hijas asentadas en Canada, una pregunta sigue atormentándola : ¿por qué para los niños una madre no puede ser otra cosa que el objeto materno, o sea una persona con toda su complejidad ?

El culebrón de Elena Ferrante [Dos amigas : La amiga estupenda (1), Un mal nombre (2), Las deudas del cuerpo (3), La niña perdida (4)] mezcla tres generaciones de mujeres (las madres de las protagonistas, las protagonistas Elena et Lila y sus hijos) en la Italia de los años cincuenta hasta los principios del siglo XXI. Es una construcción muy sutil, hecha de retratos entrecruzados, que desarrolla el recorrido de cada una de las dos mujeres, de la niñez hasta la vejez, pasando por la adolescencia y la edad adulta.

La relación de Elena con su madre es la más profundizada. Madre pobre, inculta, coja con la mirada torva. Cada desilusión intelectual o amorosa remite a esta madre « rota», objeto de vergüenza y de asco, como a un origen desastroso,  que no se puede tachar a pesar de todos los intentos de ascensión social o elevación amorosa. Tanto más cuanto que ese objeto de identificación cruelmente deformador va de la mano con otro objeto de fascinación, Lila. Cuerpo y Alma.

Todo el libro funciona como un constante vaivén entre la narradora Elena y ese objeto a la vez atractivo y repelente, Lila, L’amica geniale, según el título de la tetralogía en italiano. En función de las numerosísimas peripecias (y Dos amigas como todo buen culebrón es un mundo de peripecias sin fin), Lila se vuelve por turnos el espejo encantador o arrasador. ¿Lila es mala con Elena? Esta se encuentra gorda, feísima, cubierta de granos, una miope más ciega que un topo, una criatura sin porvenir. ¿Lila es buena con Elena? Entonces el mundo se abre, Elena es inteligente, bella y deseable. En fin, todo se vuelve posible. La saga de Elena Ferrante es la novela de la amistad femenina por excelencia con todos sus recovecos: proyecciones, deseos, celos, fascinaciones, disgustos, etc. La construcción en díptico del libro es vertiginosa ya que Elena nunca está lejos de Lila et Lila de Elena. Así Dos amigas acaba siendo un extenso retrato en contrarrelieve, con la mirada de Elena siempre fijada en Lila. Un primer plano, a menudo poco seductor que lleva irremediablemente a un trasfondo más atractivo (¡genial hallazgo de Elena Ferrante!). Un poco como en estos cuadros holandeses donde el ojo escrutador ahueca la tela hacia lo más profundo y lo más bello.

Lo que anima siempre a la narradora Elena es la «deseabilidad»: ser la amiga preferida de Lila; la favorita de la profesora; ser amada por el mejor alumno del instituto, Nino Sarratore; hacerlo todo para no ganarse la ira de su madre; ser la esposa buena y callada de un brillante profesor de universidad (Pietro); intentar ser una buena madre para sus dos hijas…  Tardará los tres primeros tomos de la saga para llegar a sus fines: dejar a su marido para seguir al amante, el Nino de siempre, ahora profesor de universidad en Nápoles. Siguiendo así los pasos de la Bovary, querrá a su amante más que a su propia progenitura (que sin embargo sigue a la madre, a diferencia de la novela de Flaubert), a pesar de ser engañada por él. Igual que Leda en La hija oscura, buscará una redención en un espejo masculino a la vez brillante y engañoso.

Si las madres de la primera generación han sido incultas, sumisas, amas de casa totalmente dedicadas a la supervivencia de la familia, Lila y Elena solo buscan liberarse de los modelos originales sin conseguirlo siempre. Si la primera escoge el trabajo y la segunda la escritura novelesca, las dos viven con su pareja en unión libre después de un matrimonio fracasado. Lila se lleva a su hijo lejos de su marido Stefano, hundiéndolo al principio en una vida obrera muy dura en los suburbios de Nápoles. En cuanto a Elena, se focaliza en Nino, interesándose más por él que por sus hijas.

La novela Dos amigas es atravesada por fuerzas centrípetas y centrífugas, de allí el título italiano del tercer tomo Storia di chi fugge e di chi resta. Lila elige quedarse en Nápoles y vuelve a vivir, en el tercer tomo, en el barrio de su niñez mientras que Elena decide irse a vivir en Pisa, Florencia y Milano, sin dejar de volver a Nápoles y sus barrios populares. Al final es allí donde se asentará definitivamente con Nino. Así, la ciudad acaba  por confundirse con la Madre origen, odiada y amada (al final de la novela, la relación entre Elena y su madre se apacigua). Madre popular, ignorante, imprevisible, pero querida.

Ferrante, Elena. Dos amigas. Lumen (2012-2015).


Elena Ferrante, es el seudónimo utilizado por un.a escritor.a italian@ para la publicación de la saga Dos amigas. A pesar de las especulaciones e investigaciones periodísticas para desenmascararl@, se sabe únicamente que escribe en italiano y que vive o ha vivido en Nápoles. Dos amigas ha sido, desde su publicación, un éxito mundial.

Acerca de Marie Jammot

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