{"id":302,"date":"2016-10-31T06:32:50","date_gmt":"2016-10-31T05:32:50","guid":{"rendered":"http:\/\/lascriticas.com\/?p=302"},"modified":"2016-11-15T11:49:06","modified_gmt":"2016-11-15T10:49:06","slug":"la-vida-violeta-grecia-caceres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lascriticas.com\/index.php\/2016\/10\/31\/la-vida-violeta-grecia-caceres\/","title":{"rendered":"La vida violeta, de Grecia C\u00e1ceres"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 16px; color: #808080;\"><b>A contraluz\u00a0: 7 razones ocultas para apreciar <em>La vida violeta<\/em><\/b><\/span><\/h2>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>Mujer sin m\u00e1s<\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 16px;\">\u00ab<i>Si la literatura no es para el lector un repertorio de mujeres fatales, y criaturas de perdici\u00f3n, no merece que le hagan caso<\/i>\u00bb. Grecia C\u00e1ceres demuestra en esta novela todo lo contrario de lo que Julien Gracq afirmaba en su ensayo <i>En lisant en \u00e9crivant<\/i> (Leyendo y escribiendo) al publicar <i>La vida violeta,<\/i> cuyo personaje ep\u00f3nimo es una secretaria en la Lima de los sesenta. Es desde una posici\u00f3n subalterna (\u00ab<i>se sent\u00eda libre de observar, nadie le prestaba atenci\u00f3n de todos modos<\/i>.\u00bb p. 29), fuera de juego en la carrera amorosa (\u00ab<i>estoy fuera de carrera, soy libre, por fin, la edad me ha hecho libre.<\/i>\u00bb p. 47), como Violeta llega a convertirse en detective de las pasiones humanas ajenas. Desde la ventana de su oficina, presencia el romance del ingeniero, para quien\u00a0trabaja, con la hija mayor, Tatiana, de una familia de chilenos que acaban de inaugurar un salon de t\u00e9 frente a la oficina. Una narraci\u00f3n en c\u00e1mara lenta, en tercera persona, escruta los detalles que hacen y deshacen las vidas, la de Tatiana, que hace de revelador a la de Violeta, como a la de la hija de Violeta. Tal como en el juego del go, las estrategias de cada uno, dentro de un marco que ser\u00eda aqu\u00ed el juego social, van aclar\u00e1ndose paulatinamente, ajust\u00e1ndose las unas a las otras. \u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-304\" title=\"La vida violeta\" src=\"http:\/\/lascriticas.com\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/La-vida-violeta-194x300.jpg\" alt=\"la-vida-violeta\" width=\"262\" height=\"405\" \/><br \/>\n<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>Clavija<\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">Violeta se pasa el tiempo observando el mar desde su departamento de Magdalena del Mar, el salon de t\u00e9 desde la oficina hecha \u00ab<i>una celda en la que solo una ventana daba al mundo exterior<\/i>\u00bb (p. 102), la avenida Washington desde la mesa habitual con vista panor\u00e1mica. El dispositivo tiene algo de <i>fen\u00eatre sur cour <\/i>: el espectador\/ lector se pregunta d\u00f3nde esta el espect\u00e1culo: del lado de la espectadora o de lo mirado. El t\u00edtulo mismo <i>La vida violeta<\/i> sugiere estos dos niveles. Hay, de hecho, una alternancia en los planos y el personaje de Violeta funciona como una clavija. La gran libertad de Violeta en ambos niveles reside en su posici\u00f3n subalterna y en su edad, lo que permite al personaje actuar como un detective de las pasiones humaines.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b><i>La vie en rose<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">Lo rosa est\u00e1 presente en diversos niveles. En los gestos recurrentes y precisos de\u00a0 la protagonista: la aplicaci\u00f3n de polvos o de esmalte rosa, su pa\u00f1uelo rosa, el rosa fucsia en los labios. En el dominio corporal al que se consagra: haciendo lo posible para que su cuerpo no transpire, para que sus pies hinchados entren en los tacones. \u00bfSimple frivolidad de secretaria? (\u00ab<em>La secretaria era afable, redonda y de un blanco pastel; la hija, huesuda, morena y con cara de aburrida<\/em>\u00bb p. 13).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">Lo rosa aparece en el t\u00edtulo mismo, de fotonovela, pero cuyo sentido ha sido desplazado pues el personaje de Violeta ya no busca seducir, est\u00e1 resignada, eso no es para ella y, de hecho, los piropos de su jefe la incomodan m\u00e1s que otra cosa. Por esa condici\u00f3n subalterna que confina a la invisibilidad <i>La vida violeta<\/i> es un lejano eco a la <i>vie en rose<\/i> a la peruana, o quiz\u00e1s m\u00e1s bien un gui\u00f1o ir\u00f3nico a esta <i>vie en rose<\/i> para decir que la vida no es una fotonovela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">El rosa es, finalmente, la \u00fanica tonalidad que rompe con el cielo de Lima y su ambiente general poco coloreado. Y de un modo m\u00e1s profundo se\u00f1ala una manera de no aceptar su fracaso frente a la fatalidad, a lo imposible.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>La ambig\u00fcedad del estatus de Violeta<\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">Una ambig\u00fcedad tambi\u00e9n de orden narrativo. Las afirmaciones de Violeta convergen con el pensamiento del lector y sus preocupaciones, se intuye son tambi\u00e9n las de la novelista, como si \u00e9sta construyera la novela a trav\u00e9s de la voz de Violeta a la manera de un <i>work in progress<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">La autora analiza los mecanismos del amor en una sociedad bloqueada, como lo era la sociedad peruana de los a\u00f1os 60, donde la gente de piel morena no tiene futuro y las mujeres sin marido tampoco. El verdadero tema de Violeta est\u00e1 all\u00ed: cuando nos preguntamos qu\u00e9 es lo que empuja a la joven Tatiana para interesarse en el ingeniero y a \u00e9l en ella. \u00bfSu posici\u00f3n econ\u00f3mica, su piel blanca, su inocencia? Y \u00bfqu\u00e9 lleva a la hija de Violeta a elegir ser la querida, la amante del hermano de Tatiana, y no su mujer, si no es su color moreno y su situaci\u00f3n de hija natural sin fortuna alguna?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">El an\u00e1lisis fr\u00edo de los motivos amorosos y de las decisiones que estos suponen explica el hecho de que las escenas de seducci\u00f3n y la escena de amor sean el\u00edpticas: as\u00ed, no se sabe c\u00f3mo el ingeniero seduce a Tatiana. La estrategia que se elige es la del tratamiento po\u00e9tico de la sexualidad, de la atm\u00f3sfera, gracias a la elipse y a las im\u00e1genes:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">\u00ab<i>La arena\u00a0 estaba h\u00fameda y se hund\u00edan mis zapatos, casi me ca\u00ed. Las luces de los carros que pasaban por la pista nos alumbraban\u2026\u2026.esta noche me perd\u00ed, me perd\u00ed y s\u00e9 que es para siempre\u2026Mi cuerpo me parce otro, superior a m\u00ed, en una especie de para\u00edso mientras yo, abajo, me quedo mir\u00e1ndolo, sin saber qu\u00e9 hacer para alcanzarlo<\/i>.\u00bb<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">Estamos, pues, en las ant\u00edpodas de la novela rosa a pesar de que esta referencia nos aparezca de manera constante. De hecho, esta novela parece m\u00e1s bien impregnar a sus personajes del violeta de la soledad y la melancol\u00eda.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">La problematizaci\u00f3n de la condici\u00f3n subalterna se extiende a una reflexi\u00f3n m\u00e1s global acerca del pa\u00eds:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">\u00ab<i>El pa\u00eds y cada uno de sus habitantes mam\u00e1, cada uno de nosotros estamos condenados a la nada, nada, nada, nada.<\/i>\u00bb p. 95<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>Libertades<\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">Los caminos de las j\u00f3venes Tatiana y la hija de Violeta se entrecruzan. Una decide abandonar sus estudios de teatro para casarse con el ingeniero a pesar de que \u00e9ste tiene ya tres hijos ileg\u00edtimos, la otra decide dedicarse a sus estudios para ser abogada y quedarse a vivir con su madre, libre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">No hay juicios de valor, ambas mujeres afrontan su destino a sabiendas de lo que conlleva. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><em>La vida violeta <\/em>se ti\u00f1e as\u00ed, en la hija de la protagonista, del color violeta feminista que la inglesa Emmeline Pethick, define como el s\u00edmbolo de \u00ab<em>la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto<\/em>\u00bb, el s\u00edmbolo de su<em> \u00abconciencia de la libertad y la dignidad<\/em>\u00bb.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>Animal masculinus<\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">La dif\u00edcil solter\u00eda de Violeta en una sociedad patriarcal cede a la liberaci\u00f3n femenina en la generaci\u00f3n que la sucede. Su hija y Tatiana pueden elegir sus propios destinos. All\u00ed juega un rol importante la madre, la reconciliaci\u00f3n con la madre. As\u00ed, la hija de Violeta pasa de ser una adolescente timorata, deprimida, a una joven activa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">En <i>La vida violeta<\/i>, el lector encuentra el bello retrato de la madre, un retrato actual, adem\u00e1s, como corresponde a las tantas familias monoparentales de este tiempo. Con la mujer todo se resume a la sangre, a la carne que palpita, a los jugos, a la leche que fluye y que ata. As\u00ed el mundo femenino se dibuja de un modo m\u00e1s interesante.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">El mundo masculino aparece como un bloque monol\u00edtico. \u00ab<i>Su memoria hab\u00eda abandonado el incidente, cerrado el caso. La noche era oscura y el tipo tambi\u00e9n de seguro, se dec\u00eda mirando a su hija. Un cuerpo de hombre es poca cosa, todo pasa tan r\u00e1pido, un roce, un cruce\u2026<\/i>\u00bb p. 24. Algo que linda con el misterio, con el desconocimiento y la incomunicabilidad, \u00ab<i>sin embargo, se las arreglan para tener hijos<\/i>\u00bb p. 30. Un molde que se aplica desde el barrendero hasta el presidente, todos son unos malparidos p. 94., p. 104.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\"><b>Escritura<\/b><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">La escritura es sobria, cinematogr\u00e1fica, poco detallada. Pone en relieve las oposiciones entre sierra y costa, dando cuenta de la migraci\u00f3n urbana, del \u00e9xodo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 16px; font-family: georgia, palatino, serif;\">La narraci\u00f3n se despliega como una c\u00e1mara lenta y el color rosa resalta las tonalidades sepia. Un gui\u00f1o a esa vida violeta de los novelistas, observadores atrincherados detr\u00e1s de sus teclados.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif;\"><strong>Grecia C\u00e1ceres<\/strong>, novelista y poeta, es autora de dos libros de poes\u00eda y cuatro novelas. Vive en Par\u00eds.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"http:\/\/lascriticas.com\/index.php\/lascriticas\/marie-jammot\/\">Acerca de Marie Jammot<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A contraluz\u00a0: 7 razones ocultas para apreciar La vida violeta Mujer sin m\u00e1s \u00abSi la literatura no es para el lector un repertorio de mujeres fatales, y criaturas de perdici\u00f3n, no merece que le hagan caso\u00bb. 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