{"id":1751,"date":"2017-09-06T15:13:06","date_gmt":"2017-09-06T13:13:06","guid":{"rendered":"http:\/\/lascriticas.com\/?p=1751"},"modified":"2017-09-06T15:30:43","modified_gmt":"2017-09-06T13:30:43","slug":"druida-de-marosa-di-giorgio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lascriticas.com\/index.php\/2017\/09\/06\/druida-de-marosa-di-giorgio\/","title":{"rendered":"Druida, de Marosa di Giorgio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Definir la po\u00e9tica de <strong>Marosa di Giorgio<\/strong> es intentar esconder un pueblo entero dentro de una habitaci\u00f3n peque\u00f1a. La poeta va desde lo agrario, criptozool\u00f3gico y fant\u00e1stico hasta el erotismo m\u00e1s salvaje, donde no hay distinci\u00f3n entre individuos por pertenecer a especies distintas. En sus poemas, seres de diversos colores y texturas copulan; se alimentan y destruyen el uno al otro para devenir <strong>una multiplicidad de voces y sensaciones capaces de convertirse en lo m\u00e1s ins\u00f3lito<\/strong>. Sin embargo, se pueden se\u00f1alar recursos po\u00e9ticos y elementos\u00a0 recurrentes que atraviesan su obra, entre ellos est\u00e1 el tema de la familia; sobre todo la fijaci\u00f3n por la madre, la naturaleza y los animales. Dentro de estos recursos literarios, encontramos tambi\u00e9n el <strong>misticismo<\/strong> a modo de base donde se edifican dichos textos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1756 alignright\" src=\"http:\/\/lascriticas.com\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/druida.jpg\" alt=\"\" width=\"374\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/lascriticas.com\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/druida.jpg 941w, https:\/\/lascriticas.com\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/druida-768x571.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 374px) 100vw, 374px\" \/>Marosa di Giorgio naci\u00f3 en El Salto, Uruguay, e hizo la parte m\u00e1s importante de su vida, esa parte que posteriormente estar\u00eda constantemente atravesando su obra (ni\u00f1ez y adolescencia), en la granja familiar, por ello no es motivo de sorpresa el <strong>v\u00ednculo inherente que posee la autora con la flora y la fauna<\/strong>, espec\u00edficamente esta fauna de granja en la que los animales m\u00e1s insignificantes al ojo humano devienen \u00e1ngeles elev\u00e1ndose en un ritual celestial y et\u00e9reo alrededor de la espectadora que, dicho por ella misma en una entrevista referida por Esteban Moore: \u201cyo, era un testigo, las cosas pasaban, yo las miraba en profundidad. Con atenci\u00f3n extrema y dolorosa (\u2026) las cosas siguen saliendo, vuelven, se van, vuelven, \u00bfpor qu\u00e9 los voy a desechar?\u201d De la contemplaci\u00f3n de los sucesos cotidianos se desprend\u00edan como esporas los poemas que ensamblan la obra que nos ha dejado, no se limita con esto a una simple observaci\u00f3n, por el contrario, nombra otra vez las cosas, les da connotaciones circunstanciales, un ave no solo es un ave sino todo un universo, un individuo que constantemente se va transformando conforme la situaci\u00f3n y con \u00e9l, transforma a su vez su mundo circundante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de se\u00f1alar dichos elementos m\u00edsticos, es necesario anotar qu\u00e9 se entiende como misticismo, d\u00f3nde se pueden encontrar seg\u00fan la definici\u00f3n que ser\u00e1 suscrita en este texto, los ya mencionados elementos. Para ello, se tomar\u00e1 como punto de partida que seg\u00fan el diccionario filos\u00f3fico marxista de <strong>M. Rosental <\/strong>y<strong> P. Iudin<\/strong> el misticismo ser\u00eda lo siguiente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concepci\u00f3n religiosa e idealista del mundo. El origen del misticismo se halla vinculado a los ritos secretos (misterios) de las sociedades religiosas del Oriente y Occidente antiguos. El principal objetivo de dichos ritos es el de la comunicaci\u00f3n del hombre con Dios o con alg\u00fan otro ser misterioso, la creencia en lo sobrenatural. Se pretende llegar a la comunicaci\u00f3n con Dios por medio de la visi\u00f3n, del \u00e9xtasis y de la revelaci\u00f3n.<sup>1<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, se puede asociar al misticismo como <strong>el acercamiento m\u00e1s que a Dios a una divinidad<\/strong>, a la sustancia de dicha divinidad. M\u00e1s all\u00e1 de doctrinas y religiones a la que se somete el individuo, ser\u00eda m\u00e1s bien un estado de consciencia que se consigue a trav\u00e9s de la <strong>contemplaci\u00f3n micro y macrosc\u00f3smica de la naturaleza<\/strong>, se agregar\u00eda tambi\u00e9n lo siguiente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00edstico es el hombre que mira hacia el interior, aquel cuya c\u00e1rcel da al infinito. Su cuerpo esta inm\u00f3vil, su voz callada, sus ojos cerrados. Aparentemente, est\u00e1 retirado del mundo. Pero preguntadle si le apetece contestaros, os dir\u00e1 que los retirados sois vosotros, que ten\u00e9is los ojos para no ver y los o\u00eddos para no o\u00edr, que el mundo de las apariencias extrav\u00eda y os ciega y que para alcanzar las \u00fanicas realidades que existen, es preciso que os liber\u00e9is.<sup>2<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente en<strong> <i>Druida<\/i><\/strong>, tercer poemario de <strong><i>Los papeles salvajes<\/i><\/strong>, libro donde se re\u00fane gran parte de la obra de Di Giorgio, se observan varios de estos signos donde se pueden distinguir no solo el misticismo sino tambi\u00e9n el <strong>ocultismo<\/strong> y una especie de secta que la autora implanta o concibe a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n y el punto de fuga de la comodidad de su hogar al caos de los huertos y de los animales de granja, imperceptible por as\u00ed decirlo a la mirada fatua o desapercibida. No solo en <i>Druida <\/i>se observan estas cualidades de <strong>encierro al infinito<\/strong> como afirma <strong>Aim\u00e9 Michel<\/strong>, sino en todos los textos compilados en <i>Los papeles salvajes.<\/i>\u00a0Se puede percibir que la voz po\u00e9tica\/narradora se encuentra encerrada entre todos esos elementos que la rodean; la casa, los vecinos, la madre, el padre, los mensajeros y los animales, que irrumpen en la atm\u00f3sfera di Giorgiana para engranarse en una orquesta absurda o un banquete apasionado y salvaje, pero ese encierro suscita una creaci\u00f3n de universos en cada metro cuadrado donde ella circunda, como si viajara sin viajar dentro de los cuerpos de su entorno hasta humanizarlos, animizarlos, hacer que se muevan con ella, la vigilen y finalmente la afecten hasta el punto de inflexi\u00f3n donde entra en un estado desesperado de <strong>catarsis<\/strong>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo conoc\u00ed bien aquel tronco, aquella madera ca\u00edda detr\u00e1s de la casa. Una ardilla la hab\u00eda visitado durante todo el invierno; yo recordaba su cola espesa y dorada \u2013todo ella era una enorme flor espesa y dorada\u2013 (\u2026) A\u00fan esper\u00e9 que aconteciese algo inaudito, que el sol se parara; pero, no, dentro de un minuto, ya, cuatro o cinco planetas iban a prenderse del cielo (\u2026) Me acerqu\u00e9 a mi padre y a mi madre; tuve intenciones de rezar y llorar; pero, ellos levantaban las manos airadas al cielo, levantaban los pu\u00f1os airados, dec\u00edan oraciones feroces.<sup>3<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno de estos sucesos resulta banal para la espectadora y narradora omnisciente. El simple recorrido de una ardilla detr\u00e1s de su casa puede hacer descender toda una galaxia decidida a implantarse en los jardines de la granja. Se observa tambi\u00e9n el miedo al describirlos, pero no hasta llegar al caos o la huida; se podr\u00eda hablar de un miedo <i>voyeur <\/i>como quien observa un incendio hasta el final afectado, pero se queda hasta que la casa no sea m\u00e1s que cenizas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misticismo que atraviesa la po\u00e9tica di Giorgiana, est\u00e1 plagado por elementos religiosos, espec\u00edficamente por elementos cat\u00f3licos, no solo por la figura de Dios, sino por la <strong>forma en que plantea las creencias del universo<\/strong> y la cercan\u00eda con las figuras de devoci\u00f3n. Los santos y \u00e1ngeles tomando formas de animales y de utensilios caseros:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cay\u00f3 la noche y se encendi\u00f3 la mesa y se encendi\u00f3 la cena, como un incendio, como una nube, como un \u00e1ngel. Las botellas parec\u00edan \u00e1ngeles; todas ten\u00edan coronas y alas e iban a levantar el vuelo.<sup>4<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La normalidad con la que afronta el vuelo de los utensilios o animales tomando formas de personas o im\u00e1genes celestiales, as\u00ed como tambi\u00e9n que ella misma a ratos se convierta en virgen Mar\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soy la virgen. Me doy cuenta. En la noche me paro junto a las columnas y a las fuentes. O salgo a la carretera, donde los conductores me miran extasiados o huyen como locos. Soy la virgen. El \u00e1ngel me hablaba entre jazmines y en varios planos. Me dijo algo rar\u00edsimo; no entend\u00ed bien.<sup>5<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este escuchar los \u00e1ngeles\/animales\/parientes que dialogan con ella es otra caracter\u00edstica propia del misticismo, en este caso el misticismo di Giorgiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <strong>silencio<\/strong> es tambi\u00e9n un punto de detalle para connotar la ya mencionada caracter\u00edstica m\u00edstica en Druida, del silencio nacen estas voces imaginarias y guardadas dentro de la cabeza de una autora con una imaginaci\u00f3n y erotismo que a ratos resulta espeluznante, este tipo de erotismo puede ser remitido o trae el recuerdo de las m\u00edsticas de Am\u00e9rica, la poes\u00eda hecha por monjas como Sor Juana In\u00e9s de la Cruz y la misma Gertrudis de San Ildefonso en Ecuador, la capacidad de darle una figura terrenal a Dios para que las bendiga y las llene inclusive de ese amor carnal que a veces no es consumado, en el caso de las monjas por el celibato y en el de la autora uruguaya por las reprimendas familiares debido a su mirada infantil de las cosas o por estar simplemente perdida en ella y en los feroces acontecimientos agrarios que la dejaban absorta. En <strong><i>La llama doble: Amor y erotismo<\/i><\/strong>, el novel mexicano <strong>Octavio Paz<\/strong> anota lo siguiente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra poes\u00eda m\u00edstica est\u00e1 impregnada de erotismo y nuestra poes\u00eda amorosa de religiosidad. En esto nos apartamos de la tradici\u00f3n grecorromana y nos parecemos a los musulmanes y a los hind\u00faes. Se ha intentado varias veces explicar esta enigm\u00e1tica afinidad entre m\u00edstica y erotismo, pero no se ha logrado, a mi juicio, elucidarla del todo. A\u00f1ado de paso, una observaci\u00f3n que podr\u00eda quiz\u00e1 ayudar un poco a esclarecer el fen\u00f3meno. El acto en que culmina la experiencia er\u00f3tica, el orgasmo, es indecible. Es una sensaci\u00f3n que pasa de la extrema tensi\u00f3n al m\u00e1s completo abandono y de la concentraci\u00f3n fija al olvido de s\u00ed; reuni\u00f3n de los opuestos, durante un segundo: la afirmaci\u00f3n del yo y su disoluci\u00f3n, la subida y la ca\u00edda, el all\u00e1 y el aqu\u00ed, el tiempo y el no-tiempo. La experiencia m\u00edstica es igualmente indecible: instant\u00e1nea fusi\u00f3n de los opuestos, la tensi\u00f3n y la distenci\u00f3n, la afirmaci\u00f3n y la negaci\u00f3n, el estar fuera de s\u00ed y el reunirse con uno mismo en el seno de una naturaleza reconciliada.<sup>6<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras m\u00edsticas religiosas y poetas m\u00edsticas est\u00e1n fuertemente arraigadas al erotismo, como si fueran una misma significancia. Seg\u00fan lo escrito por Paz, se debe al hecho mismo divino de la carne con <strong>la naturaleza celestial de la consumaci\u00f3n del acto amatorio<\/strong>. La compenetraci\u00f3n con la naturaleza que se observa en <em>Druida<\/em>, hasta el punto de entregarse a lo t\u00e1ntrico a una sexualidad m\u00e1s on\u00edrica pero sin alejarse de lo er\u00f3tico y el amor macabro, nos remite otra vez a las tendencias ocultistas de la autora, en concordancia con la cita anterior de <i>La llama doble<\/i>: \u201cTe pareces al doncel que custodia los r\u00edos (\u2026) haz nacer en mi entra\u00f1a un peque\u00f1o cad\u00e1ver, un ni\u00f1o inm\u00f3vil igual a ti\u201d<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra particularidad de los textos de la autora uruguaya ser\u00edan estas <strong>connotaciones sinest\u00e9sicas<\/strong>, no solo con la idea prima de sentir el sabor de los colores, sino m\u00e1s bien una mezcla de los sentidos donde se besa la sangre amarilla que bien puede ser el mismo sol dentro del cuerpo de una avellana, que la penetra y la deja en estado de gestaci\u00f3n hasta que ella da a luz un huevo enorme de donde emergen cientos de conejos de sabores diferentes: \u201cYo me abalanc\u00e9 a besarle los menudos hombros, el pelo rojo como la miel. Ella: \u2013Vengo del cielo. Me hab\u00eda ido con un \u00e1ngel.\u201d<sup>8<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los personajes que hacen su aparici\u00f3n inesperada en <em>Los papeles salvajes<\/em> de Marosa di Giorgio, no hay distinci\u00f3n, todos pueden enamorarse de dioses, \u00e1ngeles animales y seres divinos en general. M\u00e1s adelante se anota lo siguiente: \u201cAqu\u00ed en un costado del jard\u00edn, sobre las fresias y los nardos rugen las almas; y es como si cien abejas crepitasen en el aire. Podr\u00eda acercarme a sentir el delicioso escalofr\u00edo; pero, no. Ahora, dejo caer mi manto negro porque no quiero parecer un monstruo; pero, mi vestido fulge demasiado\u201d<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda alguna darle una sola significancia a la po\u00e9tica de Marosa di Giorgio es una tarea riesgosa, ella misma en toda su obra a pesar de quedarse siempre en la misma l\u00ednea con una voz propia fuerte, no pudo nunca definirse. Sin duda alguna esta autora era una m\u00edstica tomando como referencia otra vez a Aim\u00e9 Michel, di Giorgio ten\u00eda una <strong>visi\u00f3n h\u00e1ptica de su entorno<\/strong>, una visi\u00f3n auditiva y t\u00e1ctil de s\u00ed misma en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s que no hicieron m\u00e1s que llenarla de leyendas y acontecimientos feroces con el simple hecho de cruzar la sala despacio. No por simple coincidencia una de sus obras lleva por nombre <strong>\u201c<em>Rosa M\u00edstica<\/em>\u201d<\/strong> que alude no solo a varias de las formas que adopta la virgen Mar\u00eda para aparecerse a sus fieles a lo largo y ancho del mundo sino tambi\u00e9n se puede decir la alusi\u00f3n de su naturaleza misma, sin duda alguna cuando dice Rosa m\u00edstica, di Giorgio piensa en s\u00ed misma y en todas las formas que adopta; la Marosa rosa, Marosa mariposa, Marosa virgen Mar\u00eda, Marosa; conejo \u00e1rbol o ardilla. El misticismo tambi\u00e9n es el <strong>reflejo de s\u00ed en lo divino y natural<\/strong> y es de ese reflejo mismo desde donde escribi\u00f3 la autora.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline; font-size: 12px;\">Notas<\/span><\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">M. Rosental y P. Iudin, <i>D<\/i>.<i>iccionario Filos\u00f3fico Marxista<\/i>\u00a0 (Bogot\u00e1: Editorial Universales, 1994), p. 96.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Aim\u00e9 Michel. <i>El misticismo: el hombre interior y lo inefable,\u00a0 <\/i>(Barcelona: Plaza y Janes editores,1975), p. 21.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Marosa di Giorgio, \u201cDruida\u201d en <i>Los papeles salvajes<\/i> (Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 2013), p. 61.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Ibid. p. 64.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Marosa di Giorgio, <i>La flor de lis<\/i> (Buenos Aires: El cuenco de plata, 2004), p. 8.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Octavio Paz, <i>La llama doble: Amor y Erotismo<\/i> (Barcelona: Seix Barral, 1993), p. 110.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Di Giorgio, \u201cDruida\u201d Op. Cit., p.\u00a065.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Ibid., p. 66.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-size: 12px;\">Ibid., p. 87.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-size: 12px;\">Fotograf\u00eda: <a href=\"http:\/\/www.casalitterae.cl\">www.casalitterae.cl<\/a><\/span><\/p>\n<p><strong>Di Giorgio, Marisa.<em>\u00a0<\/em>\u201cDruida\u201d en<em> <i>Los papeles salvajes<\/i>. <\/em>Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 2013.<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\"><strong>Marosa di Giorgio<\/strong> (1932-2004). Poeta uruguaya, autora de una veintena de libros.\u00a0En 1982 recibi\u00f3 el <a title=\"Premio Fraternidad\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Premio_Fraternidad\">Premio Fraternidad<\/a>, otorgado por la filial uruguaya de <a title=\"\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/B%27nai_B%27rith\">B&#8217;nai B&#8217;rith<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 16px;\"><a href=\"http:\/\/lascriticas.com\/index.php\/lascriticas\/yuliana-ortiz\/\"><strong><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif;\">Acerca de Yuliana Ortiz<\/span><\/strong><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Definir la po\u00e9tica de Marosa di Giorgio es intentar esconder un pueblo entero dentro de una habitaci\u00f3n peque\u00f1a. La poeta va desde lo agrario, criptozool\u00f3gico y fant\u00e1stico hasta el erotismo m\u00e1s salvaje, donde no hay distinci\u00f3n entre individuos por pertenecer a especies distintas. 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