La velocidad del pánico, de Stuart Flores

La velocidad del pánico, de Stuart Flores


En 1978, el psiquiatra Franco Basaglia denunció las condiciones infrahumanas de los pacientes en los hospitales psiquiátricos de Italia y promovió su cierre. Sin embargo, los pacientes con trastornos mentales en otros países todavía eran internados, sometidos a prácticas mortales y en contra de su voluntad. La sociedad aun estigmatiza a una persona diagnosticada con una enfermedad mental que es poco o casi nada comprendida y la novela La velocidad del pánico del escritor Stuart Flores nos sumerge en un universo mental en el que es complicado distinguir la realidad, con un personaje que se encuentra enredado en anhelos, ansiedades y obsesiones en torno al asesinato de un crítico literario.

S, el protagonista de la novela, es un periodista sospechoso de la muerte de un critico literario con quien trabaja en el mismo diario. Su afición por las novelas y su anhelo por convertirse en un reconocido escritor lo llevan a conocer muy de cerca al gremio editorial y cultural en el que se encuentra inmerso su amigo Tonino, aclamado en ese rubro. La vida rutinaria de S cambia abruptamente cuando conoce a Lila y a un escritor peculiar. Esto desencadena una ansiedad y una angustia en el protagonista que, alimentado por su insomnio, lo lleva a cuestionar la realidad que habita. 

La novela posee una estructura distinta en la cual la historia es narrada desde la perspectiva de los personajes. Ellos van construyendo la trama; sin embargo, sí podemos encontrar, dentro de toda la atemporalidad, una historia lineal central que retrata a S internado en el hospital psiquiátrico y todo lo muestra como un paciente a merced de médicos y enfermeros que llevan el control. La voz inquietante y confusa de S nos sumerge a gran velocidad en la atmósfera de una mente paranoica y a esta la complementa la disociación mental del protagonista que solo busca ser amado. Al igual que los demás personajes, la persecución por la aceptación, el reconocimiento y el amor es una constante. Hay un pánico constante. ¿No busca un escritor, acaso, ser aclamado y amado por sus lectores? ¿No es el arte un espacio para trascender en la memoria colectiva de los demás? Y así, el artista queda enmarcado en sus propias páginas o sus lienzos. El lenguaje y la estructura de esta novela de Flores aciertan en el dar a entender la naturaleza compleja de una mente perturbada, una que podría caer en muchas clasificaciones del DSM-5 o en la bitácora de un psiquiatra. Una novela diferente y recomendada.

Flores, Stuart. La velocidad del pánico. Paracaídas para su sello Narrar, 2018.


Stuart Flores (Huancayo, Perú, 1986). Estudió periodismo, profesión que ejerció durante algunos años hasta que el agotador ritmo de trabajo terminó por hartarlo. Apartado de la prensa escrita, comenzó a probar suerte en áreas mejor pagadas, como la docencia y los premios literarios. Nació el mismo día que Eielson y Kaspárov, hecho que podría explicar su persistente ambición en los terrenos de la poesía y el ajedrez. A raíz de un afortunado accidente, disfruta de un severo insomnio que le permite leer y escribir en las horas más tranquilas. Una consecuencia de esto es su libro de cuentos La muerte es una sombra, publicado en 2013. Su cima literaria, sin embargo, fue haber compartido una larga conversación con Juan Bonilla (café y cigarrillos incluidos).

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