Entrevista a Ágata Cáceres acerca de “Entre el autoritarismo y la democracia”

Entrevista a Ágata Cáceres acerca de “Entre el autoritarismo y la democracia”

Entrevista a Agata Cáceres Entre el autoritarismo y la democracia

“El mayor logro del feminismo en la historia peruana ha sido la creación de espacios de reflexión y cuestionamientos sobre la situación y condición de las mujeres”

Karina Pacheco.- Tu libro es un libro vigente, urgente, ambicioso que ofrece un panorama de la historia del movimiento feminista en el Perú y las representaciones de las mujeres en la cultura peruana contemporánea. ¿Cuáles fueron tus principales motivaciones para abordar la investigación, necesariamente ambiciosa, que sustenta tu libro?

El libro está basado en mis investigaciones para el proyecto de tesis doctoral que defendí en diciembre de 2015 en la Universidad de Salamanca. Antes de empezar con los estudios de doctorado, fui recolectando informaciones y documentos que despertaron mi interés y que luego resultaron ser elementos clave para el proyecto. Una de mis motivaciones fue, sin duda, descubrir y entender la militancia femenina en Sendero Luminoso. Recuerdo que los medios de comunicación se dedicaron a transmitir ideas muy estereotipadas sobre las mujeres y sus roles en Sendero Luminoso, algo similar pasó en el ámbito político (Congreso, Ministerios, Poder Judicial) durante la década de Fujimori, quien se enfocó en difundir la idea de “mujeres honestas y no corruptas” y su positiva influencia en la política. Todo esto me empujó a reflexionar sobre las construcciones de lo femenino y masculino en el imaginario peruano. Mi anhelo fue entender y visibilizar todos los esfuerzos, luchas, éxitos y fracasos de los grupos y colectivos feministas peruanos. Otra de mis motivaciones ha sido visibilizar la violencia de género, que conozco gracias a mi actividad en organizaciones no gubernamentales. Mi gran interés por los medios de comunicación y la literatura me llevaron a detectar la normalización de la violencia de género en las manifestaciones culturales. Deseo añadir que, en lo personal, las imágenes recibidas durante mi adolescencia han sido contradictorias y plagadas de estereotipos, creando, sobre todo, conceptos confusos que internamente he procesado. Así, mis inquietudes tomaron mayor fuerza estando distanciada del Perú y mis preguntas surgieron a partir de coyunturas y situaciones tanto políticas como culturales que se desarrollaron en el contexto peruano a lo largo de los años. El proceso de investigación ha sido largo y muy enriquecedor, las lecturas y perspectivas fueron madurando a medida que yo misma crecía tanto profesionalmente como personalmente.

Entre el autoritarismo y la democracia

K.P.- En la introducción, al enfocar el impulso de los primeros movimientos feministas en el Perú señalas: “Había que cambiarlo todo”. ¿Qué es lo que ha cambiado en la situación de las mujeres en el Perú en las últimas cuatro décadas? Asimismo, ¿qué es lo que más ha cambiado en el movimiento feminista peruano y qué es lo que permanece? 

En mi opinión, el mayor logro del feminismo en la historia peruana ha sido la creación de espacios de reflexión y cuestionamientos sobre la situación y condición de las mujeres. A partir del surgimiento de dichos espacios, donde las mujeres pudieron debatir y dialogar sobre sus demandas y visiones, se pudo exigir derechos fundamentales para las mujeres peruanas. Así, a lo largo de la historia se han conseguido derechos que hoy en día asumimos como “naturales” para las mujeres. Por ejemplo, el derecho al voto, al acceso a la educación, a poder decidir sobre sus futuros y proyectos de vida profesionales y personales. El derecho a participar en la vida política, laboral, etc. Por ello, creo que es necesario recordar a las generaciones más jóvenes que gracias al feminismo las mujeres peruanas en la actualidad gozan de derechos que en un principio fueron negados.

Además, destacaría como uno de los logros principales del feminismo en la historia peruana el haber nombrado situaciones de opresión que vivían y siguen viviendo las mujeres: acoso laboral, violencia de género, violación sexual en el matrimonio, acoso callejero, feminicidios, etc. Fue un primer paso y ha ido desarrollándose a lo largo de la historia incluyendo nuevas definiciones.

El movimiento feminista ha atravesado varios momentos a lo largo de la historia. Cada época ha sido muy específica con agendas, trabajos, logros y obstáculos diferentes. La década de los años 70 fue una década de muchos avances, es el momento en que surgen movimientos feministas relevantes en el Perú. En 1973 se crea el ALIMUPER (Acción por la liberación de la mujer peruana). No olvidemos que 1975 fue una fecha clave. Es el año en que la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer celebró la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer en la Ciudad de México, en la que participaron representantes de 133 gobiernos. Se elabora un plan con un conjunto de directrices para el progreso de las mujeres hasta 1985, lo que dio origen a la primera Década de las Mujeres. Asimismo, en 1979 varios colectivos independientes se organizan como el ALIMUPER, Manuela Ramos, Grupo de Trabajo Flora Tristán, Frente Socialista de Mujeres, etc. para formar el Comité Coordinador, lo que luego se convertiría en el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. No es el inicio del feminismo en el Perú, pero es una década que marca una etapa de un visible desarrollo y trabajo conjunto.

Cita Agata CáceresLa década de los años 80 es también una década muy rica en experiencias feministas. A principio de la década de los 80 hubo un sustancial avance de las redes de comedores populares, los clubes de madres y otras organizaciones y programas como el Vaso de Leche. Sin embargo, la violencia por parte de Sendero Luminoso y las Fuerzas Aramadas, que rápidamente fue expandiéndose por todo el país, tuvo un impacto sustancial en el trabajo de los colectivos de mujeres. La década de los 90 tuvo un impacto muy negativo para todas estas redes de agrupaciones de mujeres, clubes, organizaciones y colectivos que supieron organizarse y salir adelante. Las políticas gubernamentales, el trato clientelar, el apoderamiento de discursos feministas con propósitos políticos desde el gobierno y la manipulación perversa, impidieron a que el feminismo pudiera trabajar como lo venía haciendo. La falta de una democracia en el país fue un factor que obstaculizó los trabajos feministas.

Desde el momento en que se recupera la democracia en el Perú, se observan tanto avances como retrocesos. Yo diría que son tensiones continuas. El feminismo ha tenido un rol regulador, de denuncia, de protesta, y ha logrado implementar leyes relevantes que, según los gobiernos de turno, se han visto modificadas.

K.P.- El libro enfoca igualmente la cultura autoritaria que impone normas y patrones verticales y patriarcales para controlar la sociedad y el cuerpo de las mujeres. ¿Crees que las grandes movilizaciones como el “Ni una menos” estén suscitando un cambio en esos paradigmas? ¿Qué otras áreas deben ser abordadas por las mujeres peruanas para reducir esa cultura patriarcal y autoritaria?

Definitivamente, las grandes movilizaciones como el “Ni Una Menos” simbolizan la voz de denuncia y el hartazgo de vivir en un sistema patriarcal y misógino. Considero que toda marcha, plantón, performance callejero, y cualquier otra forma artística y/o cultural es un canal válido para visibilizar la condición de opresión que viven las mujeres diariamente. El salir de casa, alzar la voz y visibilizar en las calles las diversas situaciones que vivimos las mujeres es valiente y necesario. En mi humilde opinión, considero que la educación es clave, se deberían realizar más proyectos que vinculen a la sociedad con las agrupaciones feministas. Existen canales y espacios que cumplen esta tarea, no obstante no se debe perder de vista la tarea educadora. El Perú necesita crear más espacios de este tipo, más abiertos, para que así la sociedad tenga un acceso fácil y riguroso a las informaciones y talleres que se realizan. Asimismo, destacaría la tarea de concientización sobre la igualdad de género. La difusión de los conceptos básicos: el sexismo, el machismo, la misoginia, el patriarcado, los roles culturales… Un claro ejemplo ha sido el debate sobre el “enfoque de género” en la nueva currícula escolar, el grupo “Con mis hijos no te metas” definitivamente no aportó a que las ideas se esclarezcan sino propició una confusión aun mayor. Sin embargo, dio a conocer la ignorancia que aun existe sobre el tema en la sociedad. Es importante conversar sobre el tema, visibilizar las diversas situaciones en las que muchas veces nos encontramos, señalar estrategias de reacción, etc. En dos palabras: No callar.

K.P.- El libro ofrece un análisis muy interesante sobre la representación de las mujeres en el cine, la televisión y la creación literaria a partir de los años noventa; ¿de qué manera los nuevos medios (redes sociales, blogs, canales alternativos de información) permiten cambiar y enfrentar, sino reproducir, los esquemas imperantes en los medios tradicionales de comunicación y producción cultural?

Bueno, por un lado, las nuevas tecnologías de Información y Comunicación se han convertido en herramientas para la difusión y denuncia de abusos, acoso, y violencia de género. Existen colectivos y plataformas en internet que congregan a grupos de mujeres para abrir debates relevantes. Yo misma participo leyendo, comentando o posteando artículos. En muchas ocasiones, las discusiones ponen en el tapete temas que se han silenciado por años. Las mujeres han creado espacios (en el mundo virtual) donde se han sentido seguras y han denunciado a sus agresores y han revelado sus experiencias más íntimas. Todo esto, resulta ser muy alentador. Gracias a las respuestas inmediatas de estos espacios en las redes sociales, se han visibilizado y denunciado situaciones concretas en la coyuntura política y social peruana. Estas respuestas rebotan con rapidez en los medios, prensa y televisión, logrando así una difusión mucho más amplia. Podría destacar varios ejemplos como el caso de la Congresista Maritza García  (presidenta de la Comisión de la Mujer) y su discurso sobre “los agresores sanos”, las palabras y conducta del Ministro de Educación Idel Vexler despidiendo a la ex Ministra de Educación Marilú Martens, entre otros.

Además, gracias a las redes sociales se han logrado organizar movilizaciones que han marcado un hito como el “Ni Una Menos”. También, los plantones frente a instituciones públicas: #NosEstánMatando, #AbortoLegalEnElHospital, #PerúPaísDeVioladores, todos convocados desde grupos virtuales.

Por otro lado, las nuevas tecnologías se han convertido en una suerte de herramienta para el acoso, la revictimización y para perpetuar el discurso misógino, sexista y machista. La violencia de género se amplia y amolda según el espacio en el que nos encontremos (virtual o real). Observando la situación actual que se vive en el Perú, es urgente tipificar la apología a la violencia de género en redes sociales como un delito. La legislación para sancionar los acosos virtuales es muy débil y no goza de mucho interés por parte de las autoridades, tampoco he encontrado que se haya presentado alguna medida concreta para combatir la violencia de género en dichos espacios. Definitivamente, es un punto que falta trabajar.

K. P.- ¿Cuáles crees que son los mayores desafíos y amenazas para el avance en la igualdad de derechos de las mujeres y para la reducción de la violencia de género en el Perú y Latinoamérica en la actualidad?

Es una pregunta difícil, despierta más dudas que respuestas. Por momentos siento que se da un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Es una constante lucha que se debería abordar de forma integral. Además, la cultura de violación sexual que existe en el Perú es un hecho indiscutible y alarmante. En ocasiones me parece que el problema no se entiende o se intenta abordar desde otras perspectivas llegando a conclusiones como la propuesta de pena de muerte, que definitivamente no soluciona nada.

Soy consciente de lo difícil que es la realización de todas las ideas y proyectos de concientización, no podemos esperar que solo desde las organizaciones no gubernamentales, colectivos feministas y otras agrupaciones, se cumplan todos los propósitos. Las compañeras feministas realizan una labor muy demandante, tienen muy buena voluntad y cada una (en grupo o de forma individual) hace lo que puede desde su posición. Lo ideal sería contar con una red de trabajo y una agenda común entre ONG´s, Gobierno (Ministerios), Congreso, Escuelas, Universidades, Academia, Policía, Hospitales, Medios de Comunicación, espacios culturales, etc. Como bien mencioné, Internet puede ser una herramienta válida e innovadora, sin embargo es un espacio que tiene aun muchas deficiencias. Por último, otro tema pendiente y crucial es el análisis del rol de la Iglesia, su influencia en la sociedad. El factor “Iglesia” se debe abordar al pensar sobre la situación de las mujeres y de las relaciones de género en la sociedad. La Iglesia Católica ha tenido una fuerte influencia en la sociedad peruana a lo largo de la historia (y la sigue teniendo).

Cáceres Sztorc, Ágata. Entre el autoritarismo y la democracia. Feminismo, relaciones de genero y violencia en la cultura peruana contemporánea (cine, televisión y creación literaria). Peter Lang. Berna. 2017.


Ágata Cristina Cáceres Sztorc nace en Lima, Perú. Graduada en periodismo y en ciencias políticas. Máster y doctora en Estudios Latinoamericanos por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. Su tesis obtuvo el premio Extraordinario de la Universidad de Salamanca. Se desempeña como docente, investigadora, reseñadora y colaboradora en centros académicos y Organizaciones no Gubernamentales a favor de los derechos de las mujeres en varios países.

Acerca de Karina Pacheco

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